Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
CAPÍTULO 11 LAS METRÓPOLIS IBEROAMERICANAS No encontrarás otra tierra, No hallarás otros mares, La ciudad te seguirá. CONSTANTIN l<.AVAFIS Hasta la segunda mitad del siglo pasado la fisonomía de las ciudades iberoamericanas -comparadas entre sí- era muy parecida. Las características propias del asentamiento colonial respecto a su planta urbana, su trazado y estructura interna, tuvieron una conti- nuidad casi inalterada. Esta modalidad, cuyo origen obedecía a Ordenanzas Reales espe- cíficas de construcción válidas para todas las funciones urbanas hispánicas en el Nuevo Mundo, tuvo importantes consecuencias: • La estructura de damero caracterizó la fisonomía de todas las ciudades coloniales hispánicas, aun teniendo en consideración las más variadas caracterizaciones topográ- ficas. • A este respecto, también es posible reconocer la influencia de las plantas urbanas de centros aztecas e incaicos, además de los ejemplos apropiados de la Antigüedad. Comúnmente se procedía a dividir la superficie en un número determinado de cua- drados que tenían una longitud de 100 metros y a los cuales se les denominó cuadras o manzanas. En el lugar central de la futura ciudad se dejaba un cuadrado vacío que se transformaba en plaza. Posteriormente fueron subdivididas las diversas manzanas, especialmente las del centro de la ciudad. • La copia del tipo de casa de la región del Mediterráneo, con sus habitaciones orien- tadas hacia el o los patios interiores, posibilitó una edificación densa en los diferentes bosques. • Por esta razón la estructura de la ciudad colonial hispánica se caracteriza por ser alta- mente compacta y esto permitía delimitarla claramente respecto de sus alrededores rurales. Esta nítida demarcación de la ciudad hacia la periferia era acentuada, a veces, con la construcción de una muralla. • La manzana de la plaza, con sus principales edificios de representación pública, se constituyó en el centro de la ciudad, desplazando, en este caso, al mercado central. En los cuatro costados de ella se construían la Catedral, la Alcaldía y otros edificios de gobierno y de Justicia. En sus inmediaciones se localizaban, también, los principales colegios y conventos. • El tamaño y equipamiento de las casas disminuía a medida que aumentaba la distan- cia al centro y, con ello, también el nivel social de las familias que las habitaban. De allí 51
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