Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
antiguos se han planteado en nuevos términos, reforzando la importancia que adquieren los instrumentos de protección y, en menor medida, los de conservación activa mediante auxilios - directos o indirectos- en favor de la conservación y rehabilitación de edificios. Tan pronto la crisis económica queda atrás -incluso durante la misma-, allí donde existían unas condiciones favorables, la iniciativa privada se pone en marcha para aco- meter la recuperación de los cascos antiguos de algunas ciudades. Lo que ocurrió en el propio Madrid. Esta operación fue activando una densa red de mecanismos, cuyos diver- sos efectos se sienten en el ámbito social, económico y urbanístico. En algunos casos, con signo positivo; en otros, mucho menos. Los últimos treinta años han visto una mutación en el enfoque que se tiene respecto del centro histórico. De sus inmuebles de valor y, necesariamente, de los espacios públi- cos asociados, que condicionan los instrumentos de ordenación urbanística y de interven- ción arquitectónica. ¿Cómo inciden, realmente, las políticas de recuperación urbana en la dinámica de los cascos antiguos y, especialmente, de los centros históricos? De manera muy desigual, sin duda, toda vez que los agentes públicos y privados a menudo padecen de cierto letargo operativo. Escapan de esta imputación algunas ciu- dades en las cuales se ha impuesto la cultura de la rehabilitación. Entre ellas, Madrid, Vitoria, Pamplona, Salamanca, Alcalá, Cuenca, que ya dan cuenta de los efectos que derivan de afortunadas intervenciones en la ciudad heredada. El primer análisis, en estos casos, arroja un saldo ampliamente positivo, si bien son muchas las interrogantes que se plantean. No deja de constituir un riesgo el depositar demasiada confianza en aquellos casos constelados por los elogios del éxito. El análisis e interpretación de los cascos antiguos intervenidos demuestra que las condiciones no son transferibles de un ejemplo a otro y jamás replicables matemáticamente. Las experiencias orientadas por ideas de vanguar- dia -con sus aciertos y sus errores-, son minoritarias. Dominan las visiones proclives al conservacionismo, buscando a menudo la aceptación popular. La renovación especulativa es un fenómeno incontenible, que se ensaña con las zonas más deterioradas de los cascos antiguos de las grandes ciudades. No tiene piedad con los barrios socialmente desprotegidos y urbanísticamente menoscabados, arrasando, muchas veces, los centros históricos de ciudades medias y pequeñas. Lugares en los que la cultura de la recuperación se concibe, en el mejor de los casos, como la conservación de los mo- numentos singulares. En términos generales, y teniendo en cuenta los alcances físicos de las intervenciones, la acción revitalizadora de la ciudad resulta aún insuficiente. Es indispensable encontrar un adecuado equilibrio entre soporte físico, base económica y realidad social. Las limita- ciones y vaivenes en la política de rehabilitación de viviendas o la desigual aplicación de las medidas de protección, evidencian las dificultades existentes en el orden administra- tivo, financiero y de gestión, especialmente en los tejidos residenciales más degradados o en aquellas zonas cuyo patrimonio arquitectónico no reviste una calidad superior. A pesar de su inveterada cultura urbana, España recién cuenta con poco más de 330 núcleos declarados conjuntos históricos. Esto significa que el problema de los centros fundacionales no se extingue y, al igual que en los siglos XIX y XX, sigue constituyen- 48
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