Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Cartagena de Indias ha seguido la huella de ciertas ciudades de países europeos: consiguió que su centro histórico se convirtiera en un lugar de residencia -temporal o permanente- de familias de altos ingresos. Este fenómeno impulsa la restauración de inmuebles en proceso de deterioro. Una revisión de las experiencias hispanoamericanas en conservación del patrimonio arquitectónico y urbano permite diferenciar aquellas que se concentran en la conserva- ción de edificios individuales y las que abordan el problema a una escala mayor: la pre- servación de áreas históricas que comprenden edificios y sus espacios públicos asociados. Es fundamental tener claridad respecto del grado de dependencia mutua entre los actores públicos y privados en las actividades de conservación. Si la inversión proviene del sector privado -generalmente rehabilitando un edificio-, el gobierno lo provee de la normativa necesaria para cautelar sus virtudes esenciales, amén de las áreas históricas adyacentes. En situaciones ideales, el gobierno proporciona incentivos que coadyuven a materializar las iniciativas del sector privado. Cuando es el gobierno quien invierte, su voluntad se orienta más bien a la recupera- ción de los espacios públicos degradados. Un edificio reutilizado se destina, con frecuencia, a un uso público, o bien como enclave de alguna prestigiosa institución privada. En una primera etapa, esta decisión se justifica si la prioridad es defender los edificios importantes de la amenaza que entraña la especulación inmobiliaria. Particularmente si sus virtudes son altamente valoradas por la comunidad. A veces, sin embargo, el deteriorado entorno del edificio conspira contra el interés de los inversionistas privados. Bien vale la pena, entonces, acometer el tratamiento de conjunto, aun cuando signifique irrogar ingentes recursos financieros, en su mayor parte públicos 11 . Es indiscutible el impacto que una operación como esta genera sobre el tu- rismo. Se reconoce, sin embargo, que la diversidad de actores involucrados y los largos plazos requeridos para llevar a cabo las inversiones constituyen su talón de Aquiles, sobre todo tratándose de beneficios tan difusos. En Europa, donde el gobierno asume un franco liderazgo, la conservación de áreas históricas es una práctica común. Ejemplar es la reconstrucción del centro histórico de Varsovia tras la Segunda Guerra Mundial por el sentimiento de arraigo que llevó consigo. La conservación de los centros históricos de Salvador (Bahía) en Brasil y Santo Do- mingo, en la República Dominicana, se llevó a cabo con la intervención y el financia- miento directo del sector público. REGULACIONES E INCENTNOS Las regulaciones e incentivos suelen utilizarse para promover la conservación de los edifi- cios y conjuntos pertenecientes al sector privado, previniendo la decadencia de las zonas históricas. 11 Stefano Pagiola, Ernst Lutz y Carlos Reiche, Economic Analysis of lnvestme11ts in Cultural Heritage, The World Bank, Washington, 1993, US. Nº 8, p. 149. 43

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