Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Debe tenerse en cuenta que las áreas centrales ofrecen una alta potencialidad econó- mica, si se acepta el aserto de que el patrimonio arquitectónico y el carácter tradicional del tejido urbanístico pueden convertirse en factores productivos para actividades turís- ticas, culturales, comerciales e, inclusive, financieras. Indiscutiblemente, las políticas de revitalización siempre exigirán una doble acción: la restauración de los edificios de más alto valor arquitectónico e histórico y la renovación de espacios deteriorados. Se trata de una estrategia que favorece un profundo y a veces completo cambio de las condiciones existentes, para promover la reinserción de las áreas centrales en la revitalización de la ciudad como un todo integral. En cambio, la salvaguardia de las condiciones sociales y económicas apunta a un objetivo primario, cual es la conservación, en las áreas centrales, de las actividades de los residentes. Y, en lo posible, mejorando las condiciones habitacionales, el acceso a los servicios y la calidad de la infraestructura, promoviendo, además, nuevas oportunidades económicas en un horizonte temporal inmediato. Los habitantes de bajos recursos que se han instalado en las áreas centrales -los que sustituyen a los que se desplazaron a los sectores más nuevos de la ciudad- deben ser integrados socialmente. Como intervención, son las reconversiones las que se utilizan con más frecuencia, ya que con ellas se busca mejorar la calidad de vida de los que ya viven y trabajan en las áreas centrales deterioradas, adaptando el contexto físico a las necesidades y primaria- mente a las condiciones sociales y las capacidades económicas de los habitantes. La salvaguardia de la comunidad, como objetivo primario de una política urbana democrática que tenga entre sus prioridades la reducción de los desequilibrios socia- les y la eliminación de la pobreza, solo es posible si se involucra a la población y a los distintos actores en el proceso de planificación y gestión de las intervenciones. Por su carácter de proceso -lento y laborioso-, la rehabilitación implica un nivel de partici- pación mucho más importante que la renovación o la restauración. Además, el hori- zonte temporal de corto plazo contenido en una política de salvaguardia social puede constituir un elemento contradictorio con los tiempos que exige la ciudad como obje- to físico-espacial, que son tiempos más prolongados que aquellos relacionados con la dimensión social. Hay que evitar, en definitiva, que las intervenciones de rehabilitación terminen por constituirse en un mecanismo de expulsión de la población a la cual se habían dirigido originalmente. Como nueva tendencia de la política urbana, la restauración, la rehabilitación y la renovación se imponen en las áreas centrales de muchas ciudades de países iberoameri- canos, en función de las condiciones físicas y socioeconómicas. Sin embargo, es evidente que en un número creciente de ciudades la recentralización tiende a ser una nueva meta de estrategia urbana. He aquí algunos de los factores que están en la base de esta ten- dencia: La desaceleración del crecimiento urbano, tanto en el campo demográfico como en el espacial, pone el acento en las carencias y en la necesidad de desarrollar la infraestruc- tura necesaria en los barrios populares de la periferia. Pero también procura reorganizar el espacio urbano en la búsqueda de una mejor estructuración, con respecto a la cual las áreas centrales pueden cumplir un papel de vital importancia. 37

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