Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
con respecto a la demanda, localizada en áreas ya deficitarias en infraestructuras y ser- vicios. Las alternativas para la población de bajos ingresos han sido los asentamientos ilegales en la periferia y en las áreas con riesgo ambiental, o la inserción residencial en las áreas centrales que cuentan con equipamiento y servicios mediante la subdivisión de los edificios residenciales y la densificación de los espacios disponibles, produciendo condi- ciones habitacionales con altos niveles de hacinamiento. Al principio de la década 1990-2000 el urbanismo y las políticas urbanas entraron en una nueva perspectiva, con un cambio de dirección. Se pasó de una visión orientada exclusivamente a la expansión periférica hacia una perspectiva de recuperación y reno- vación de la ciudad existente. Esta nueva tendencia parece relacionarse principalmente con la transición demográfica que vive la mayoría de los países iberoamericanos. Por esto, se toma manifiesta la reducción del proceso de expansión urbana, los cambios en los patrones de vida con la disminución de las dimensiones de las familias y la creciente participación femenina en el mercado del trabajo. Por otra parte, existe la necesidad de definir nuevas funciones en zonas de la ciudad aún en condiciones precarias, en las que se localizan inversiones inmobiliarias y de infraestructura importantes y, finalmente, el reconocimiento de los valores histórico-culturales de la ciudad como instrumentos para reforzar la identidad urbana. Sobre todo en la perspectiva de la globalización en la que se precisa construir una imagen verdaderamente atractiva de la ciudad. Ya no es extraño que la planificación urbana incorpore, en las áreas centrales, y de un modo creciente, la conservación de los centros históricos. Esta concepción plantea nue- vos retos con respecto a los diversos tipos de intervenciones que se proponen, desde las más sutiles hasta las francamente radicales, dependiendo de los objetivos y las estrategias urbanas que se buscan. Se privilegia la recuperación del patrimonio construido, preservando los elementos constructivos y decorativos. La restauración mira esencialmente a la dimensión arqui- tectónica y cultural de los edificios y de los espacios urbanos. Se legitima el cambio de destino, sin que ello signifique modificar sus cualidades y características. En las estrategias de rehabilitación, al propósito de mejorar las condiciones físico- espaciales se incorpora, por un lado, la aceptación de que la ciudad y las diferentes partes que la conforman son elementos en constante adaptación y transformación; por otro, la búsqueda de soluciones que reconozcan el proceso y el dinamismo del hecho urbano, asumiendo los cambios como fenómenos que hace falta controlar y orientar, siempre que sean innovadores y vitales. Por desgracia, se hace hincapié en la apariencia visual antes que en el espíritu de lo que debe ser una razonable intervención. El deterioro que se advierte en muchas de las áreas centrales necesita también de acciones de verdadera renovación, con la reconstrucción parcial o total de partes del tejido urbano. La falta de manutención o el completo abandono de los edificios genera condiciones de peligro material, que en algunos casos obliga a las demoliciones; pero no es todo: también se presentan condiciones de peligro social, que se traducen en activida- des ilegales y criminales. Conviene reconocer que a menudo la renovación física de los lugares representa un mecanismo útil, aunque no el único, para introducir nuevas condiciones y poner en mar- cha un proceso de recuperación social y económica, amén de los aspectos físico-espaciales. 35
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