Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

mentado la polución con 400 nuevas industrias (aun cuando se asegure que estas son inofensivas) 3 . No hay que desestimar la condición de hoya que caracteriza la ciudad, que contribu- ye a la temida inversión térmica y a la progresiva asfixia de los santiaguinos, particular- mente en los meses de invierno. A diferencia de otras ciudades de igual tamaño y extensión, Santiago tiene casi todos sus núcleos vitales localizados a lo largo de su río. Eso explica los larguísimos desplaza- mientos de la gente que vive en la periferia, aumentando la congestión, la contaminación y la ineficiencia en el transporte. En las esferas académicas se ha sostenido, en más de algún congreso de especialistas, que buena parte de los problemas urbanos se resolvería si se crea un nuevo centro en Santiago Sur, que evite que estas nuevas 10.898 hectáreas vuelvan a depender de los mismos núcleos vit ales. Porque, al final de cuentas, estas decisiones -si no se dotan de una buena dosis de sensibilidad- siempre terminarán por lesionar el patrimonio edilicio, las bondades urbanas y la calidad de vida de los habitantes. Cualquiera sea el camino de solución, la nueva arquitectura del núcleo central -aun cuando es deseable que se distinga el marchamo vanguardista de su imagen-, jamás debe ser a costa de lo que el casco antiguo tiene de valioso y representativo. Esa propuesta tampoco debe escatimar esfuerzos por superar los actuales problemas de segregación social dentro de la ciudad. La clave es hacer una arquitectura apropiada que responda de modo coherente a las necesidades de densificación y que logre, al mismo tiempo, res- guardar las virtudes ya capitalizadas. Cuando la metamorfosis urbana se torna tan veloz solo queda, como recurso, blindar los restos de identidad y defenderlos de las intrusiones foráneas. Para Kevin Lynch la imaginabilidad es la dualidad del objeto físico que la da una gran probabilidad de suscitar una imagen vi.gorosa en cualquier observador que se trate4, relacio- nando esta condición física con los atributos de identidad, estructura y significación del objeto, que coadyuvan a comprender, por claridad y armonía, el espacio urbano. Con todos sus males, la edilicia inmobiliaria - la que es producto de la insensibilidad y el desatino más que la de los recursos mínimos- ha terminado por imponerse en la ciu- dad y campea sin escrúpulos hoy en día, como si se tratase de la única respuesta posible. Se explica así que la ciudad se haya expandido por fragmentos, casi a espasmos con- vulsos, dejando grandes áreas residuales para futuras edificaciones que nadie quiere pre- figurar. Los planes mayores, aquellos comprehensivos, en los que se avizora y planifica a conciencia, casi no existen. En el núcleo fundacional de la ciudad esta indeterminación deja al centro histórico en una condición de indefensión alarmante. La tan pregonada relación eufónica de las partes para construir un todo unitario queda expuesta al variado repertorio de desmanes que amenazan a la ciudad. El peligro mayor proviene de los agentes inmobiliarios privados. Pero hay que reconocer, para peor de males, que las operaciones públicas no siempre se hermanan con la sensatez. Y es que el trasplante de ideas de una latitud a otra resulta 1 DEBATE URBANO La expansión de la ciudad en la escena, en diario El Mercurio, domingo 27 de abril de 2008, p. E9. ' Kevin Lynch, La imagen de la ciudad, Editorial Gustavo Gilí, S.L., Barcelona, 1998, p l 51. 349

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