Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
ASPECTOS CONCLUSIVOS ¡Oh, creedme! El error tiene su mérito. VOLTAIRE En la medida que este estudio iba perfilando sus contornos el centro de Santiago parecía irlos perdiendo. Y es que las mutaciones urbanas y arquitectónicas en la mayoría de las ciudades contemporáneas -especialmente aquellas que carecen de una exigente regula- ción- no dan tregua. La imagen de la capital de Chile es refractaria al sosiego. Se suceden las intervenciones y el rostro de la ciudad cambia periódicamente de expresión. Todo estaría muy bien si -como se conjetura, con un alto grado de temor en el pro- legómeno del texto- se reconocen sus leyes primordiales y, usándolas de base, se ejerce un estricto control, por parte de las autoridades técnicas y políticas, en cada una de las inter- venciones que afecten a los edificios, conjuntos y zonas de interés históricos. Abundantes ejemplos demuestran que esta condición, desafortunadamente, está lejos de satisfacerse y, por lo mismo, los restos de identidad de la arquitectura de valor patrimonial de Santiago se encuentran en peligro de extinción. Los atributos esenciales, los que definen los rasgos genéticos del centro fundacional de la ciudad -su espíritu genuino- se desdibujan inexo- rablemente. En busca de ejemplos reveladores y para evitar los extravíos, se optó por seleccionar ciertas áreas que merecen una atención más exhaustiva: el núcleo fundaciona l (la Plaza de Armas); la vía principal (la actual Alameda Bernardo O'Higgins); y ciertos focos de interés patrimonial que irradian una personalidad propia. Cada una de estas áreas da cuenta, a su manera, de las modificaciones que experimenta el escenario urbano. La suma de las tres áreas señaladas conforma el cuerpo central del estudio. La revisión histórica y el análisis comparativo de los sucesivos estadios de la ciudad han permitido comprobar que la forma triangular de la planta original, organizada en tomo a la plaza primitiva, fue mutando conforme la trama se extendía hacia el poniente; posteriormente, según se densificaba, adoptó la silueta de una cruz. El Santiago Metropo- litano de hoy es un mosaico de diferentes tejidos, cada vez más desmesurado e informe, al que se incorporan áreas de escasa calidad arquitectónica. El desarticulado crecimiento se explica por la superposición de urdimbres en las áreas centrales y por la irrupción de recientes avenidas que han discontinuado los principales trazados de vialidad. Santiago fue desarrollándose paulatinamente entre los dos cauces originales del río Mapocho, uno de los cuales corría por la Alameda. La ciudad de la República de fines del siglo XIX se desparramó hacia el poniente y el sur del centro histórico, respetando -hay que reconocerlo- el trazado de las manzanas, pero aumentando su densidad conforme se concebían nuevos tipos edificatorios de carácter residencial. Solo a partir de 1930, como un verde tentáculo extendido hacia el oriente, apareció la ciudad-jardín, poniendo en vigor algunos de sus principios más palmarios: las casas a modo de islas enmarcadas en vegetación. 347
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