Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

los terrenos eriazos algunas actividades provisionales que consiguen sembrar nuevas incertidumbres respecto de la futura imagen de esta avenida. Es altamente probable que sobrevenga una alteración de la escala en ese t ramo: una compacta cortina de inmuebles, enfrentando el cerro Santa Lucía. EL BARRIO PARlS Y LONDRES A pesar de las descontroladas modificaciones que padece con tanta frecuencia la ciu- dad, hay manzanas que consiguen defenderse de los asedios inmobiliarios gracias a su condición de Zona Típica. En este tramo de la Alameda, precisamente, se identifican algunos fragmentos urbanos que merecen ser conservados (o que se intervendrían con restricciones, en caso de ser indispensable). Dos de ellos son Zonas Típicas: el Barrio París y Londres y la calle Dieciocho. La iglesia San Francisco representa los inicios de la conquista española en Chile. Los terrenos actuales donde se asienta el barrio pertenecían a los monjes franciscanos. Por otra parte, las casas localizadas en las calles que le dan el nombre al sector - París y Londres- son un ejemplo claro de la europeización de la cultura chilena, desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del XX. Algunos problemas económicos obligaron a los franciscanos a vender, a particulares, aquellos predios céntricos y agrícolas; ellos se quedaron solo con la Iglesia y el claustro. Se produjo, entonces, el cambio de uso de suelo. Cuando el barrio tomó forma bajo los principios urbanos del austriaco Camille Site, el solar fue subdividido en cuatro partes para dar cabida a las sinuosas y estrechas calles proyectadas por los arquitectos Ernesto Hulzmann y Roberto Araya. A la vera de ellas se construyó, entre 1923 y 1929, la mayor parte de los edificios. Y pese a la variedad de expresiones formales, se respira un ambiente unitario: la casa diseñada por el arquitecto Ricardo Larraín Bravo, de Londres 6, es tributaria, en sus detalles de fachada, de la esté- tica del Renacimiento Italiano; la vivienda de Londres 65, en cambio, es un exponente del estilo neocolonial. Por su parte, el Instituto de Conmemoración Histórica de Chile es obra del arquitecto Alberto Cruz Montt, autor de varias otras obras en la misma zona. Por sus méritos arquitectónicos y urbanos, el barrio, apropiado para el tránsito pea- tonal -se conservan los tradicionales adoquines-, fue declarado Zona Típica, según el Decreto Supremo Nº 1679, de 1982. A pesar de que el sector se ha transformado en una tregua en medio de la vertiginosa actividad de la Alameda, la iglesia San Francisco ha supervivido con dificultad a los em- bates del cambio. Y aun cuando se renuevan los reconocimientos por la poderosa carga histórica que entraña el conjunto, nada garantiza su defensa. La normativa es insuficiente y de una elasticidad alarmante. Lo más probable es que como inmueble no se altere. Pero, ¿existe el mismo celo para con el entorno inmediato? ¿O el contexto mediato? La torre de la iglesia pierde aire conforme brotan, en las cercanías, inexpresivas torres envueltas en pantallas reflejantes. No es distinto el caso de otros monumentos históricos sembrados a lo largo de la avenida. 339

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