Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
LA ALAMEDA, DE ORIENTE A PONIENTE La Alameda, epítome de la historia de Santiago, ofrece un completo caleidoscopio de si- tuaciones arquit ectónicas a lo largo del extenso recorrido - treinta manzanas- que media entre la Plaza Italia (actual Plaza Baquedano) y la Estación Central. Merece la pena avan- zar pausadamente para ir descifrando ciertas claves que tienden a perderse en la medida que las intervenciones se suceden. Aun cuando ambas fachadas de la Alameda ofrecen un variado repertorio de situacio- nes en cierto punto, la cara norte tiene la obligación de integrarse al damero tradicional. Y el análisis que se haga de ella debe considerar ese factor. De allí que la casuística exa- minada se haya referido con más frecuencia a la fachada norte. Ahora bien, un paseo por la banda sur permite discernir diversos tramos, de acuerdo con una cierta diferenciación morfológica y con la vocación funcional que cada uno de esos tramos representa: • Arrancando desde la Plaza Italia y avanzando por la franja sur de la Alameda, se com- prueba que de la edificación decimonónica no hay vestigios. En la primera manzana, por ejemplo, prevalece la vivienda en altura, con comercio en primer piso. La ampli- tud de la acera permite un expedito tránsito peatonal. Los edificios, ya consolidados y en buen estado de conservación, forman una barrera poco permeable hacia el interior de la manzana. • Dado que la normativa acepta una altura máxima de 41 ,50 metros, la manzana puede ser aún más compacta y, consiguientemente, no sería extraño que la silueta presente alteraciones futuras, tendiendo a uniformar la altura máxima. La segunda manzana revela con más crudeza la tendencia a la discontinuidad de su fachada: entre el Hotel Crowne Plaza y el edificio de la Mutual de Seguridad se produce una apertura del espacio que deja como telón de fondo la iglesia neogótica proyectada por Teodoro Burchard. Cabe recordar que en 1771 la Real Cédula del 9 de junio ordenó la creación del Hospital de Mujeres de Santiago. Sobre esos mismos terrenos, comprendidos entre la Alameda, Vicuña Mackenna, Diagonal Paraguay y Portugal nació el Hospital San Borja 24 . En 1876, habiéndose consolidado el hospital, se construyó una capilla: la actual Iglesia San Francisco de Borja, en poder del Cuerpo de Carabineros de Chile. Durante décadas esta iglesia, de delicada elaboración, fue un punto de referencia del sector. Pero paulatinamente fue siendo asfixiada por los edificios emergentes. Pri- mero por el hotel; más tarde por el edificio de la Mutual - aislado y grandilocuente- , un exponente más de la edificación de la avenida, donde la única ley es la ausencia de ley. Y, como si no fuera suficiente, se interpuso delante de la iglesia, en medio de la plazuela que le permitía ser admirada desde la Alameda, un espigado y visible monumento en homenaje a los carabineros. 2 ◄ Ni colás García J. et al., Remodelación San Borja, en Rev ista AUCA Nº 16 (Arquitectura / Urbanismo/ Construcción / Arte), Santiago, 1969, p. 72. 337
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