Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Sería la oportunidad de intentar la recuperación del desvanecido espíritu republi- cano, de esa época en que el espacio público era el natural escenario de las relaciones humanas, en tanto los edificios se constituían en un atrayente telón de fondo. ¿Y el paisaje? Debe estar, necesariamente, integrado. No solo el cerro Santa Lucía sino, también, el parque Forestal, que terminó por ocupar parte del pedregoso lecho fluvial. Conviene recordar que los propios tajamares del río, cuando se construyeron en el siglo XVlll, se convirtieron en un lugar de paseo. Existía, además, un mercado público junto al puente de Cal y Canto. SANTA LUCÍA Pero la elasticidad de la normativa da pábulo para que este sector, del cual hay fragmen- tos no protegidos, pierda cierta dosis de su identidad. El peligro está allí, agazapado. Una intrépida propuesta, por ejemplo (remodelación bulldozer, como se ha denominado en este estudio, también de manera hiperbólica) bien podría intervenir agresivamente -o eliminar, si se quiere- la edificación de baja o mediana altura, independiente de su cali- dad arquitectónica, de su estado de conservación y de su destino. Y optar por la máxima altura posible en todas las edificaciones de nueva planta. Por lo demás, nada garantiza que se rescaten los patrones expresivos de los edificios de interés de la zona. Ni siquiera se podría contar con la certeza de que se conserven los inmuebles de carácter histórico. Figura 5: El cerro Santa Lucía en la actualidad. 327

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