Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
La flexibilidad de la normativa se manifiesta en la anarquía compositiva de los inmue- bles de algunos de los tramos. Esto, que podría ser un mal generalizado, se salva, en pocas oportunidades, por decisiones de diseño adecuado o, sencillamente, porque el común de los arquitectos tiende a buscar la armonía. El problema no se produce porque convivan edificios nuevos con construcciones an- tiguas, sino, simplemente, porque sus códigos expresivos no consiguen complementarse. EN TORNO AL CERRO SANTA LUCÍA Pocos son los sectores, dentro de Santiago, que dejan coexistir la edilicia con el paisaje natural. Uno de ellos es el entorno del cerro Santa Lucía y la ruta que lo conecta con el Parque Forestal. Florecen, en las inmediaciones, edificios de interés como el Museo de Bellas Artes, el Museo de Artes Visuales, el Teatro Municipal, la Biblioteca Nacional. Las amenazas, sin embargo, se multiplican: • El desarrollo inmobiliario, indiferente a los valores del barrio, se traduce en edificios y conjuntos que optan por el espacio privado antes que por el público. • Los inmuebles, sin control de altura, alteran la silueta y asfixian el cerro, hito natural de la ciudad. • Cunden los solares y los edificios destinados a aparcamientos. • La relación entre la edificación nueva y la existente no parece ser motivo de atención de los responsables de intervenir la ciudad. Algunas disposiciones normativas especiales para este sector pueden, hasta cierto punto, paliar males mayores. • La altura máxima permitida es de 13 pisos. Por encima de esta altura, los edificios deben inscribirse en rasantes de 70 grados, aplicadas desde el eje de las calles que en- frentan. Asimismo, dejarán un distanciamiento mínimo de 5 metros hasta los muros divisorios. • Hasta 9 metros de altura se podrá utilizar el 100% del terreno. Sobre esa altura, se podrá llegar solo hasta el 75%. En las proximidades del cerro Santa Lucía se agregan, corno exigencias, que el sistema de agrupamiento sea continuo y que la altura mínima de la edificación fluctúe entre los 12 y los 18 metros. Dentro de la heterogeneidad del sector se pueden discernir tres zonas : • ÁREA A: Las inmediaciones del cerro Santa Lucia y su extensión hacia el oriente. Se caracteriza por la sinuosidad de sus calles, la irregularidad de los predios, y la mode- rada altura de los inmuebles. Allí está contenida la Zona Típica, que presenta ciertas restricciones relacionadas con aspectos formales. A las sugerencias compositivas se agregan recomendaciones de color, materialidades, texturas. Se prefiere que los programas arquitectónicos acogidos en los inmuebles estén vinculados con actividades culturales. El equipamiento urbano debe ser consecuente con la escala del barrio. 325
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=