Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

"La proposición de vialidad está fundada básicamente en proyectos que no salen de los límites de los terrenos de la Empresa de Ferrocarriles del Estado. Excepcionalmen- te, algunas rampas de acceso a pasos a nivel exteriores los sobrepasan, pero se sitúan siempre en terrenos públicos fácilmente utilizables. La articulación con la Alameda se resuelve con la creación de una nueva plaza Argentina: una elipse que contiene la antigua estructura Schneider y Cía. Le Creusot y que concentre la mayoría de los accesos a los nuevos terminales, actuando a la vez como una plaza. En tanto, la pla- taforma giratoria permite resolver fácilmente las conexiones entre nueve direcciones". Intervenciones de ímpacto máxímo • Remodelación San Borja En pocos años Santiago ha perdido irremediablemente, a causa de la desidia o de la ignorancia de las autoridades, muchos edificios y lugares cargados de valor 177 . Y es que el desarrollo inmobiliario difícilmente se compatibiliza con la conservación del patrimonio cuando priman los intereses económicos antes que los culturales. Uno de los casos más ilustrativos es la irrupción de la Remodelación San Borja: en los terrenos que antes ocupó el antiguo Hospital de Mujeres San Francisco de Borja, del arquitecto, Jaime Bellalta, el tejido urbano fue literalmente arrasado, en 1967, por un proyecto vestido con los principios innovadores del Movimiento Moderno. Un fragmento del tejido desaparece para dejar paso a un conjunto arquitectónico de 18 torres aisladas que liberan espacios comunes intermedios para la circulación vehicular y peatonal - teóricamente- para el esparcimiento de sus usuarios. Aun cuando no asoman directamente a la Alameda, su gravitación sobre ella es innegable. El afán de concebir piezas arquitectónicas aisladas propicia los vacíos que atentan cont ra la continuidad de la arteria en estudio. Valiéndose de las prerrogativas que le otorgaba su Ley Orgánica, la Corporación de Mejoramiento Urbano puso en marcha las diversas funciones que le encomendaba el Estado. Entre ellas, mejorar y renovar las áreas deterioradas de las ciudades mediante programas de rehabilitación, fomento, mantención y desarrollo urbano. También pro- pone asociarse con Municipalidades, empresas particulares u organismos públicos en la ejecución de prayectos de desarrollo y mejoramiento urbano 1 78 . En esta asociación, el Est ado se compromet ió con una planificación adecuada, poniendo a disposición sus facultades y los recursos administrativos indispensables para llevar adelante la Remodelación. Aportó, además, los terrenos, la urbanización y parte del financiamiento para iniciar la obra inmediatamente. Se hizo cargo, por último, de la erradicación y la relocalización de los habitantes del sector. El empresario de la construcción aportaba, compensatoriamente, las nuevas téc- nicas constructivas, la organización y el resto del capital. 177 Sebastián Gray Avins, óp. cit., p. 74. 178 Nicolás García J. et al ., Remodelación Sa n Borja, en Revista AUCA (Arquitectura / Urbanismo/ Construcción / Arte) Nº 16, Santiago, 1969, pp. 71-77. 310

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