Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

CAPÍTULO I CENTROS HISTÓRICOS: EL AUTÉNTICO ADN DE LAS CIUDADES La arquitectura abarca la consideración de todo ambiente físico que rodea la vida humana; no podemos sustraernos a ella mientras formemos parte de la sociedad, porque la arquitectura es el conjunto de las modificaciones y alteracio- nes introducidas sobre la superficie terrestre, de cara a las necesidades humanas, a excepción del mero desierto. WJLUAM MORRIS La ciudad ha significado, desde el punto de vista espacial, la gran transformación del siglo XX. El proceso y el nivel de urbanización alcanzado por la población han sido incesantes, acelerándose en los últimos 40 años y convirt iéndose en un claro indicador de progreso. Las grandes y medianas ciudades, además de ofrecer posibilidades de educación, tra- bajo y consumo muy diversas, presentan a sus ciudadanos variadas opciones de vida y esto es lo que las ha convertido en una fuerza de atracción irresistible para todos ellos. La ciudad parece ser un modelo social exitoso a partir de est a concurrencia, diversidad y accesibilidad de actividades y oportunidades 1 . Sin embargo, en las últimas décadas del siglo han aparecido contradicciones que pre- ocupan a los que se dedican a los temas urbanos: la ciudad ya no es, en sí misma, un sím- bolo de desarrollo. Por el contrario, hay ciudades que progresan y otras que no lo hacen; e incluso, dentro de una misma urbe, hay sectores que evolucionan positivamente, en tanto que otros se estancan y -aún más- se degradan. Nuestras ciudades presentan múltiples potencialidades y restricciones, problemas y conflictos. Sus diferentes partes o sectores que la conforman ponen de manifiesto una amplia gama de características de clara heterogeneidad. La ciudad es un mosaico, una suma de fragmentos diferentes, que el ciudadano se encarga de integrarlos conforme se lo permita su experiencia propia. Si la diversidad física se tradujese en riqueza visual, no tendría una connotación negativa y sería, más bien, una forma natural de vivir la ciudad. Pero estos sectores heterogéneos han llegado a ser incompatibles y sus espacios de en- lace y de integración se han transformado en fronteras. Algunas partes o sectores urbanos se desarticulan, excluyen o aíslan del resto, evidenciando la superposición de los intereses particulares por sobre los generales. Fragmentación Física de Nuestras Ciudades, Documento Anual 1999/2000, Red Mercociudades, Aprobado por la IV Cumbre de la Red Mercociudades en la ci udad de Rosa rio, el 5 de septi embre de 2000. 31

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