Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

LA PLAZA DE LA CIUDADANIA En el año 2000 se llamó a licitación para el estudio de prefactibilidad. La propuesta se adjudicó a los arquitectos Undurraga y Devés. En el curso de 2005 se realizó la licitación de la primera etapa, por la vía de concesión. Debido a su magnitud, el proyecto se subdividió en tres etapas, de las cuales ya se han materializado las dos primeras. En su etapa inicial el proyecto ha dado lugar a una explanada superficial de 10.565 metros cuadrados, que incluye una plaza pública con áreas verdes, una terraza compuesta por un atrio y una fuente de agua en el frontispicio del edificio presidencial. El programa del conjunto crece hacia el subsuelo, a fin de ofrecer una visión despeja- da del Palacio de Gobierno: 17.440 metros cuadrados de aparcamientos subterráneos en cuatro niveles, con capacidad para 564 vehículos livianos. Se incluyen áreas de servicio, equipamiento electromecánico e instalaciones técnicas. El primer nivel subterráneo tiene una altura de 3,7 metros, lo necesario para el ingreso de vehículos medianos de carga y autobuses pequeños. También bajo la superficie se contempla el denominado Centro Internacional de las Culturas (CIC). Esta obra contempla la construcción, en el subsuelo, de 7.250 metros cuadrados de superficie, con salas de exposiciones hipogeas y servicios distribuidos en tres niveles. En ellas se estimula la difusión del patrimonio nacional proveniente de co- lecciones de museos nacionales públicos y privados. Entre las vigas principales, el piso es translúcido, lo que permite iluminar naturalmen- te los 14 metros de profundidad del hall central del Centro Cultural. La gran explanada sobre el CIC, sin embargo, concebida para la ciudadanía, abierta y democrática, paradójicamente se utiliza con poca libertad, dados los obstáculos que propone su propio diseño: una muy generosa superficie con escasa continuidad, parte de la cual es consumida por un extenso espejo de agua. Pese a este recurso, en periodos de canícula la explanada resulta más bien inhóspita. Da la impresión que la Plaza de la Ciudadanía hubiera sido pensada solament e en planta. Espacialmente es un vacío sin alma, en el que se advierten algunas intenciones geométricas incompletas. En la segunda etapa, a cargo del Ministerio de Vivienda, se remodeló el sector sur: tras retirar la "Llama de la Libertad" se modificó el "Altar de la Patria", reti- rando del eje el monumento del Libertador Bernardo O'Higgins -se colocó frente al Ministerio de Defensa- con el propósito de recuperar la continuidad visual del lugar y generando un nuevo espacio público, apto para las fiestas cívicas y las asam- bleas ciudadanas. Una fuente de agua, en el cost ado poniente de la plaza, contrape- sa visualmente la estatua. En el subsuelo de este sector - la Plaza Bulnes-, se conservó la cripta de O'Higgins, la que genera un espacio ceremonial donde se exhiben elementos simbólicos de la historia de la Independencia. Su interior puede ser observado desde la misma plaza, a través de una superficie transparente. La tercera etapa y final del nuevo proyecto del Barrio Cívico, respondiendo a la promesa hecha durante el Bicentenario (20 l O), pretende que La Plaza de la Ciudada- nía -que conecta la fachada sur del Palacio de La Moneda con la Avenida Libertador 296

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