Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Hay, sin embargo, un aspecto positivo: estas intervenciones, con todo lo ofensivas que puedan resultar, permiten mantener plenamente activos y vitales aquellos centros que, de no ser por estos cambios - los hay acertados también-, podrían ser víctimas de su pesada inercia; se evita, de ese modo, la irreversible degradación que tiende a afectar a muchos centros históricos. La construcción en altura -estimulada por la creencia de obtener una imagen de mo- dernidad y de progreso- es otro de los fenómenos nocivos de la ciudad: provocan violen- tos cambios de escala que conducen, inevitablemente, a la pérdida de significado de los edificios de valor histórico. Cada acción equivocada equivale, sin duda, a un despilfarro. Circunscrito al caso de la Alameda, este fenómeno es palmariamente perceptible, por cuanto esta vía es una buena síntesis de la trama total. La clasificación que propone Francisco de Gracia en su obra Construir en lo construi- do. La arquitectura como modificación comprende todos los casos posibles: desde aquellas acciones modificadoras cuya influencia en el radio inmediato es nula -en particular las operaciones de rehabilitación y restauración- hasta las de alcance máximo, capaces de subvertir el orden morfológico de un trozo de ciudad. Y están, por cierto, las de nivel intermedio, que afectan el entorno cercano, produciendo también una modificación del locus. Ninguna de estas acciones aparece químicamente pura, de manera que, en algunos casos, la adscripción a un determinado nivel puede resultar un tanto forzada. La condición de estar estructurada por dos fachadas de edificación continua -la nor- te y la sur- implica que, necesariamente, una acción modificadora puntual produce un eco instantáneo en las edificaciones yuxtapuestas. Su efecto en la fachada contraria, en cambio, por escandalosa que sea la operación transformadora, tiene un efecto débil, ate- nuado por la distancia y la franja vegetal del centro, de opacidad variable (depende de la espesura arbórea). Hay unos cuantos ejemplos cuya intervención no desborda, en apariencia, los límites de la propia intervención del edificio. ¿Pero es eso tan así? Algunos ejemplos Una intervención de impacto mínimo • Ex Central de Libreri.as Lápiz López (antiguo Teatro Santa Lucía) Avenida Libertador Bernardo O'Higgins esq. San Isidro/ Santiago (Arquitectos Harken Hensen y Alfredo Schilling) Un caso muy singular lo constituye la doble actuación que se practicó en el mismo solar -y en el mismo edificio, en las últimas dos décadas. La primer:1 puede caer en la clasificación de intervención de impacto mínimo. La segunda, muy reciente, en cambio, produce una alteración drástica de la escala del lugar, de modo que se adscribe al tipo de impacto medio. De la intervención materializada por Hensen y Schilling ya no existen huellas. Se limitó a un reciclaje del antiguo Teatro Santa Lucía, muy próximo a enmarcarse en el 288

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