Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
no) -bajo el patrocinio de la Unión Internacional de Arquitectos- convocó a un concurso para la ejecución de un Plan Secciona! Mapocho-Alameda en una franja capaz de alojar 80.000 personas y una zona nuclear en el sector de la Iglesia de Santa Ana para otras 20.000 personas en 25 hectáreas. Se presentaron 87 proyectos, provenientes de 25 países 144 . Aun cuando el jurado convocado era una selecta pléyade de arquitectos reconocidos internacionalmente y que los proyectos fueron ampliamente difundidos -revistas como L' Archítecture d'Aujourd'hui y Summa les dieron cobertura- la iniciativa se desintegró en el intento. La Plaza Italia (hoy Plaza Baquedano) ha sido otro foco de periódicas iniciativas de intervención. Una de ellas, la de 1981, consistía en un paso a nivel para descongestionar ese crucial nudo urbano. Se trataba de uno de los 18 proyectos que se habían aprobado simultáneament e en las ciudades más importantes de Chile. La importancia de la obra estimuló la participación del Colegio de Arquitectos, desde cuya directiva se convocó a un concurso público de anteproyectos. Acogida la petición por parte del alcalde de Providencia, en junio de 1982 se entregaron las bases. A la fecha de apertura se presentaron 34 proyectos. Pese a la entusiasta difusión que tuvo en su momento el trabajo ganador, la obra no se materializó. El mismo año, tras un gran despliegue publicitario y bajo el ambicioso lema de orde- nemos hoy la Alameda para siempre, la Ilustre Municipalidad de Santiago se empeñó en recomponer la perdida imagen de la principal arteria santiaguina en 4.500 metros de longi- tud. Pero el llamado Anteproyecto de Urbanismo y Arquitectura de la Avenida Libertador Bernardo O 'Higgins Plan Alameda, como todos los anteriores, se extravió en el tiempo. INTERVENCIONES EN LA ALAMEDA Los límites de la acción modificadora Es un hecho que la fragilidad del tejido urbano tiene sus causas. Una de ellas, el desarrollo desigual o poco sostenido a través del tiempo, lo que pudo haber impedido su definitiva consolidación. Pero no debe desestimarse la posibilidad de que su pérdida de consistencia tenga relación con los abruptos arranques de renovación 145 . Solo las iglesias y las obras de carácter civil han merecido algún grado de respeto. Pero, ¿qué acontece con la arquitec- tura destinada al comercio o la vivienda? Por lo general, es objeto de modificaciones por- que precisa acomodarse a la dinámica de su uso. Con frecuencia nos alerta un inmueble renovado en busca de aumentar su atractivo con recursos ajenos a la buena arquitectura. Su imagen genuina se menoscaba y, con ello, el escenario circundante: la publicidad agobiante es unos de los principales enemigos de la tradición histórica, particularmente en las plantas bajas. ¿Cómo contemplar -y admirar, si es el caso- la arquitectura que se reviste de letreros de neón o de acrílico? 144 Rcné Martínez L., óp. cic., 1986. p. 21. i<s Marina Waisman, El interior de la historia. Historiografía arquitectónica para 11so de lati11oamerica110s, Santiago, 1993, p. 137. 287
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