Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Otras obras valiosas de la época, por orden cronológico 1907: Casa proyectada por el arquitecto Miguel Zamora. Se encuentra en la esquina nororiente de Alameda con Avenida Brasil. 1912: Residencias de Alameda 1444-1448, fachada sur, de los arquitectos Alberto Cruz Montt y Ricardo Larraín Bravo. 1917: En Alameda Nº 1642, el Palacio Ariztía, actual sede de la Cámara de Diputados en Santiago, del arquitecto Alberto Cruz Montt. 1923: Barrio París-Londres (operación de renovación en el centro de Santiago): obra de los arquitectos Alberto Álamos Montt, Ricardo Larraín Bravo, Eduardo Knoc- kaert, Gustavo Monckeberg, Ricardo González Cortés y otros, inspirada en las ideas de Camilo Sitte. Barrio construido sobre una parte del claustro y los jardines de San Francisco, caracterizado por sus espacios recogidos dentro de la ciudad, como antítesis de la fría arquitectura moderna: mansiones con fachadas continuas, marcadas por el eclecticismo reinante; conviven, en rara armonía, expresiones próximas al neoclásico, al neomorisco, al neogótico, al neotudor, al neobizantino. Todos ellos formando un conj unto homogéneo. 1924: Club Chiloé, de los arquitectos Julio Casanovas y Luis Román Cristi. 1924: Residencias en Alameda 1426-1438, en la acera sur. 1926: Teatro Carrera, del arquitecto Gustavo Monckeberg. 1927: Edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores, del arquitecto Josué Smith Solar. 1927- 1929: Apertura de la Plaza de la Libertad y nueva fachada de la Moneda (arqui- tectos Smith Solar y Smith Miller). 1938: Ensanche de la Alameda frente al cerro Santa Lucía, tras ser demolidos el conven- to y la iglesia del Carmen Alto, que permanecieron en pie durante 235 años. 1945: Banco del Estado, del arquitecto Héctor Mardones Restat . 1948: Edificio de Alameda esquina Arturo Prat, de los arquitectos Sergio Larraín García Moreno y Emilio Ouhart. EL PERIODO 1950-2007 El espacio público Aunque en el periodo 1950-1955 se consiguió el ensanche y repavimentación en asfalto de un tramo de la Avenida Libertador Bernardo O 'Higgins, fue una medida insuficiente. El explosivo incremento del tráfico vehicular, resultante de la densificación progresiva, obligó a aumentar el número de carriles y, por consiguiente, disminuir la faja del paseo mismo. La mitad del ancho total de la Alameda corresponde a una faja de terreno muy mal utilizada, en desmedro del bienestar de los habitantes y de la imagen urbana. La banda central, carente de accesos apropiados para el peatón, apenas contiene los monu- mentos, quedando reducida a una cinta separadora del tránsito vehicular. Las veredas la- terales se estrechan cuando se abren las bocas de acceso al tren metropolitano: en ciertos puntos, el ancho útil no supera los 3,50 metros, precisamente donde se intensifica el flujo 270

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