Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
En la misma manzana que enfrenta a la Alameda, avanzando hacia el poniente, se encuentra el Palacio Irarrázaval (Alameda Nº 1550). Construido en 1907 por encargo de don Fernando Irarrázaval Mackenna, es obra del arquitecto Alberto Cruz Montt. Destaca su noble fachada de orden neoclásico, que por formar parte de una Zona Típica goza de algún grado de protección. Al arquitecto Juan Martínez Gutiérrez se debe el que, a partir de 1940, se convirtiera en la actual sede del Círculo Español, que ya tenía sesenta años de vida 120 . Entre la calle Dieciocho y la Autopista Central (ex Avenida Norte-Sur) se localiza la "Clínica Dávila", construida en 1990. A pocos metros, siempre hacia el poniente, el edi- ficio de la Cámara de Diputados se alberga en el antiguo Palacio de Don Gustavo Ross. El resto de la manzana -avanzando en la misma dirección, hasta la esquina con ca- lle Dieciocho-, corresponde al Palacio Iñíguez (Alameda Nº 1870). Debe su nombre al propietario, don Antonio Iñíguez, quien encargó, en 1908, a los socios Alberto Cruz Montt y Ricardo Larraín Bravo, que le proyectasen su residencia. Posee tres pisos y una mansarda. En su ornamentación incluye estatuas, medallones y guirnaldas; se ha incorpo- rado el frontón ondulado y balcones levemente curvos, dándole al edificio una particular dinámica y especial movimiento. Destaca especialmente el trabajo de la esquina resuelta en curva y rematada por una cúpula de metal, al igual que el resto de la cubierta de la mansarda. Los arquitectos Boza, Castedo y Duval 121 asocian este edificio al romanticismo francés, destacando los asomos barrocos de su ornamentación. El primer nivel, donde se concentran los locales comerciales -entre ellos el tradicional "Café Torres", fundado en 1879-, es de planta libre con pilares metálicos que conforman los pórticos. Los pisos superiores, destinados actualmente a oficinas e institutos, han desvirtuado su arquitectura interior original. Aún se conservan sus dos fachadas primitivas. También por Alameda (Nº 1656), entre la calle Dieciocho y la Autopista Central, se encuentra el Palacio Errázuriz -ya suficientemente descrito-, donde funciona, desde 1941, la Embajada y la Cancillería de Brasil. Como se señaló, la irrupción de la Autopista Central (ex Avenida Norte-Sur) muti ló parte del conjunto. En el número 1630 de la Alameda destaca, por la flecha neogótica que remata en una cruz, la Iglesia San Vicente de Paul. Sobrevive la nave central, enteramente construida en albañilería de ladrillo; ha perdido, en cambio, sus alas oriente y poniente 122 . El Barrio Dieciocho tuvo su esplendor cuando se edificaron las grandes mansiones de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. En la propia calle Dieciocho Nº 190, a principios del siglo XX, el arquitecto Josué Smith Solar agregó dos pisos a una casa de fachada muy sobria, que contribuye a la continuidad del conjunto. Avanzando hacia el sur, en el Nº 422, el arquitecto E. F. Harrington construyó, en 1911, una interesante casa junto al Palacio Cousiño. El genio de estos notables arquitectos permitió que estas obras, diferentes entre sí, compusieran una armoniosa unidad. En calle San Ignacio, a cien metros de la Alameda, emerge, majestuosa, la iglesia que dio nombre a la calle. Esta obra, del arquitecto italiano Eusebio Chelli, data de 1867. 120 Cecilia Guzmán y Angélika Oddoy, 2003, óp. cit., p. 48. 121 Miguel Laborde, óp. cit. , pp. 150-152. 122 http://www.monumentos.cl/monumento.php?monumento_id=10672#. 269
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=