Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Siete calles llegan allí: Chacabuco, Matucana, Ecuador, Alameda, San Borja, Exposición y, por último, los dos brazos de la Alameda por el oriente. Las especies vegetales también impusieron su presencia: plátanos orientales abarca- ban desde plaza Argentina hasta el Barrio Cívico. Hacia 1903 el mismo segmento estaba bordeado de encinas y algunas acacias. En 1925 predominaron, definitivamente, los plá- tanos orientales. El aspecto del paseo, en 1950, desde Estación Central hasta aproximadamente la avenida Cumming, era deplorable: apenas unas cuan tas acacias en la acera norte. Entre avenida Cumming y Avenida Brasil, en cambio, la preocupación por la vegetación era más esmerada: en la acera sur -desde Cumming hasta Nataniel- había una hilera de so- phoras y, en la norte, tilos 11 7 . Parece oportuno recordar, en este punto, que la migración campo-ciudad propia de las primeras décadas del siglo XX se agudizó luego de la crisis económica de 1930, lo que generó un explosivo aumento de la población urbana localizada en Santiago. Eso explica la aparición de cités y pasajes como respuesta al problema de la vivienda. La ar- quitectura de esos conjuntos dependió del destino socioeconómico de las viviendas. Las construcciones encargadas por la clase media solían exornarse con elementos propios de las corrientes europeas en boga. Pero las soluciones para las familias modestas satisfacían apenas las necesidades básicas. Tras la demolición de la Quinta Meiggs el arquitecto Luciano Kulczweski construyó, en 1941, un conjunto de viviendas entre la Alameda Bernardo O'Higgins, Avenida Es- paña y las calles República y Salvador Sanfuentes. Se trata del conjunto Virginia Opazo, conformado por casas pareadas de dos pisos -las caracteriza el color blanco- con patios interiores, pequeños antejardines y rejas de fierro, ventanas simples, balcones y mampa- ras de acceso. Un islote central de viviendas continuas contribuye a definir su identidad, proponiendo una atmósfera interior de sosiego y hospitalidad 118 . Este conjunto de Luciano Kulczewski responde, en buena medida, al gusto reinante en esa época, caracterizado por un estilo muy formal, apegado a un cierto clasicismo de inspiración francesa 119 . La manzana limitada por la Alameda (al norte), San Ignacio (al oriente), Dieciocho (al poniente) y Alonso de Ovalle (al sur) ha sido declarada Zona Típica . En su homogé- nea arquitectura destacan, por la Alameda, algunos interesantes edificios de comienzos del siglo XX: El Palacio Ochagavía (Alameda Nº 1516), entre las calles San Ignacio y Dieciocho, destila reminiscencias del neoclásico francés . Los arcos de medio punto del primer piso -de planta libre- soportan el segundo, cuya distribución está alineada de modo tal que todas las habitaciones dan al exterior. Proyectado en 1906 por el arquitecto Eugenio Joannon para don Silvestre Ochagavía, contemplaba locales comerciales en el primer nivel y su residencia en el segundo. 117 Cecilia Guzmán yAngélika Oddoy, 2003, óp. cit., p. 57. 11 8 http://v. •ww.planetariochile.cl/docs/Guia_Metodologica_Matucana.pdf 119 Fernando Riquelme S., La Arquitectura de Luciano Kulczezvski, Ediciones ARQ, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, 1996, p. 90. 268

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