Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Los reseñados ejemplos dan una idea del desarrollo que tenía el sector occidental de la Alameda en ese entonces. Cabe recordar que durante la primera mitad del siglo XIX La Cañada era una agra- dable avenida, ancha y larga, sombreada por cuatro o más hileras de álamos. El bandejón central, muy amplio, relleno con arena gruesa entre las filas de álamos, servía para el paseo a pie y era escrupulosamente aseado. Cada dos o tres manzanas el paseo central se ensanchaba, abriéndose en un óvalo que permitía el cruce de los carruajes o el paseo de jinetes. El primero de estos óvalos se creó frente a la actual calle Teatinos. Más adelante se le sumó otro, de cara a calle Estado. Llegaron a ser cinco en todo el paseo 99 . Las residencias que exponían su fachada principal hacia la Alameda, especialmente en el segmento central, se caracterizaban por el balcón corrido. Contribuían a ofrecer una cierta unidad. Hasta mediados del siglo XIX sobrevivían muchas de esas casas. Y a pesar de las transformaciones que ya experimentaba la capital, aún quedaron algunos exponentes con esa impronta 1° 0 . Hacia los polos, sin embargo, las construcciones que marginaban la Alameda no habían superado la planta baja, como lo refiere continuamente Vicuña Mackenna. Por eso destacaban, a la distancia, al menos unas diez torres de iglesias, compitiendo con la esbeltez de los álamos. Las casas particulares, rodeadas de generosos y bien cuidados jardines, dominaban por completo los alrededores de la Alameda 1° 1 . EL PERIODO 1900-1950 El 20 de marzo de 1925 la Avenida de las Delicias de Santiago trocó su nombre por el de Avenida Bernardo O 'Higgins, en homenaje a quien llegó a ocupar el cargo de Di- rector Supremo de Chile 102 . A contar de 1944 se le conoció como "Alameda Bernardo O 'Higgins". El vehículo motorizado comenzaba a ser protagonista, obligando a reducir el espacio transitable para el peatón, a costa de la pérdida de su serena atmósfera. El espacio público Los grandes cambios de esta arteria han sido ostensibles: en su origen, cuando aún consti- tuía uno de los límites de la ciudad, no era más que un vertedero. Más adelante, en pleno siglo XIX, se convirtió en un atractivo paseo social; en el siglo XX, un cauce más bien destinado al automóvil. En 1872 aún dominaban los álamos, pero fueron reemplazados desde San Martín hasta San Antonio por acacias. En 1903 estas fueron desplazadas por olmos y, finalmente, estos árboles fueron sustituidos por plátanos orientales. 99 Cecilia Guzmán y Angélika Oddoy, 2003, óp. cit., p. 49. 100 Saúl Schkolnik, Historia de la Alameda, 1955, pp. 189-1 93. 101 Ricardo Longeville Vowell, Memorias de un oficial de marina inglés al servicio de Chile durallte /,os a1ios de 1821-1829, Traducción de José Toribio Medina, Imprenta Un iversitaria, Santiago, 1923. 102 Sady Zañartu, Santiago calles viejas, 1975, p. 23. 262

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=