Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
Así nacieron las mansiones de las familias de más recursos, que marginaban algunas de las calles que corrían en sentido norte-sur: Dieciocho, Ejército, Vergara, Carrera, Re- pública, Avenida España. El país pasaba por un periodo de apogeo económico gracias a las utilidades que pro- porcionaba la exportación del salitre. Influía, además, la mayor capacidad que el gobierno tenía para invertir en edificación pública. Los privados, por su parte, erigían sus propias casas palaciegas 80 . Y es que el siglo XIX fue pródigo en cambios, todos ellos fraguados con lentitud. No solo en lo que se refiere a la expansión de los límites urbanos, sino también al transpor- te público y privado, las costumbres de los habitantes y la expresión de la arquitectura. De uno u otro modo, todo ello repercutió en el parque residencial. Pero solo en el de la clase alta, porque la vivienda popular, con mínimas variaciones, no salió de su estado precario. El esquema de vivienda urbana descrito por Secchi 81 es el que continuó aplicándose en Santiago durante el siglo XIX. Evolucionó lentamente, presentando variantes en cier- tos elementos y creciendo en altillo y segundos pisos. Pero conservó, en su esencia, la forma y distribución de la casa tradicional. Fue a finales del siglo XIX cuando se experimentó un deseo de renovación, agregando a las raíces hispánicas fuentes de inspiración europea . A través de viajeros y arquitectos llegados al país asomaron nuevas ideas e inquietudes. Los estilos europeos, en especial los franceses, encontraron excelente acogida en las calles próximas al Parque Cousiño, principalmente entre aquellas viviendas con pretensiones de palacio. La vivienda se modificó, en un comienzo, solamente en el frontis - Secchi afirma que las fachadas en este periodo se enriquecieron y complicaron- 82 , pero luego la distribución interna y sus recintos también sufrieron alteraciones. Aparecieron tipos de vivienda des- conocidos en Santiago, copiados de medios y culturas foráneas. El país se adentraba en una época diferente, que tuvo su expresión artística en aque- llos años característicos que los historiadores denominan "de fin de siglo". Predominó en la arquitectura chilena lo que Eugenio D'Ors ha llamado el "Barrocus Officialis" 83 , de índole caprichosa y artificial, preludio del "Art Nouveau"; llegó a alterar el rostro de mu- chas mansiones santiaguinas en los tiempos dorados del Centenario de 191 O. Al decir de Pereira Salas, es !.a época arquitectónica del yeso coruscante, de los perfiles metálicos con que diligentes artesanos, venidos de Italia, imitaban estilos; los tiempos en que se agrega fachada de dos pisos a !.a tradicional casona de tres patíos 84 . También la literatura dio cuenta de la atmósfera social de entonces. Luis Orrego Luco escribió Casa Grande, en 1900, utilizando como escenario las mansiones de aque- lla oligarquía arrogante y adicta al boato y la vida licenciosa. En efecto, !.a novel.a Casa "" Fernando Riquelme S., óp. cit., p. 12. " 1 Eduardo Secchi, La casa chilena hasta el siglo XIX, 1952. Cuadernos del Consejo de Monumentos Nacionales Nº 3, si ref. pp. " 2 Eduardo Secchi, Arquitectura en Santiago, siglo XVII a siglo XIX, Santiago, 194 J, pp. 29-34. 113 Eugenio Pereira Salas, La arquitectura chilena en el siglo XIX, Santiago, 1956, p. 25. ,... Ibídem. 257
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