Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
siglo ya era "Avenida de las Delicias" 57 . Los primeros álamos se plantaron solo en 1809. Se agregaba, pues, un tercer paseo a los ya tradi cionales de la Plaza Mayor y de los Tajamares. Cuando se decidió que los vehículos que transitaban entre Santiago y Valparaíso ya no lo hicieran por la Alameda sino por calle San Pablo, se despejó una buena parte de la vía. Era posible, por consiguiente, destinar a paseo una franja importante de la ex Ca- ñada. Lugar de encuentro de indios y mestizos, al comienzo, derivó más tarde en centro de reunión de creyentes y fieles que acudían a las misas, fiestas populares y procesiones. A Bernardo O'Higgins se debe, en gran medida, el que aquel suburbio pantanoso se convirtiera, en 1820, en un amplio paseo flanqueado por álamos en filas regulares. Llegó a ser una larga franja de tierra, que se extendía desde las cercanías del cerro Santa Lucía hasta la altura del llamado "Llano de Portales", entre las actuales calles Estado y Morandé (este llano, en las afueras de la ciudad, se utilizaba, de ordinario, para practicar ejercicios de tropa). Cuatro magníficas hileras de álamos ya habían crecido, hacia 1821, a mucha altura, regado por pequeños canales. El paseo se ensanchaba en dos óvalos que permitían el paso de los carruajes y de caballerías que iban desde la ciudad hasta el llano de Maipú, a unos cuantos kilómetros del foco fundacional. La Alameda, orgullo de nuestra capítal, no era otra cosa antes del año 1820, desde San Francisco hasta San 1\1iguel, que un inmenso basural con el adorno inevi.tabl.e de toda clase de animales muertos, sin excluir caballos y burros 58 . En 1831 la plantación de álamos ya se extendía a través de ocho cuadras, abarcando desde las actuales calles Mac-lver hasta San Martín. Diez años después se había comple- mentado con un sendero peatonal. La continuidad arbórea -doble hilera de álamos- entre el cerro Santa Lucía y la Es- tación Central se produjo a partir de 1865. Entre el cerro y la actual plaza Baquedano la vegetación se reducía a una línea de álamos. Esta es la visión que tenía Recaredo Tornero antes de la transformación propiciada por Benjamín Vicuña Mackenna, en 1872: La alameda fue el gran paseo que tuvo la capital. Era una inmensa calle de cien me- tros de ancho y más de cuatro mil de largo, desde el río, actual Plaza Baquedano, hasta la Estación Central. Recorría toda la ciudad en dirección oriente-poniente y estaba dividida en tres sectores longitudinales, que eran la Alameda del centro y dos calles laterales. La Alameda se componía de tres avenidas de árboles, que por el oriente al- canzaban hasta el monasterio del Carmen; en donde el paseo principiaba era en una sola avenida, y se dividía en tres, algunas cuadras más abajo. La avenida del centro era de un ancho doble del de las laterales y las tres estaban separadas por dos acequias de ladrillo de un metro de ancho y por una doble fila de árboles plantados a ambos lados de las acequias. Desde el Carmen hasta San Lázaro había sofás de fierro y de madera y otros de piedra más antiguos. 57 C. E. Blath, "La República de Chile", p. 42, en La explotación mi11era en Chile I800-1840, de Luz María Méndez Beltrán, Editorial Universitaria, Santiago, 2002, p. 153. 58 Guillermo Feliú, Santiago a comienws del Siglo XIX, Editorial Andrés Bello, Santiago, 1970, p. 156. 248
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