Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Protegido por muros de adobe, el frente del predio hacia La Cañada ocupaba dos manzanas. La administración de los hermanos de San Juan de Dios se prolongó por 206 años, pasando después a manos de laicos. A comienzos de 1835 se produjo un devastador terremoto que dejó en muy mal estado el hospital San Juan de Dios, así como una buena parte de la ciudad. Seísmos posteriores, como el de 1906, dañaron estructuralmente al ya derruido hospital. Su lugar está ocupado hoy día por edificaciones comerciales, oficinas y locales de índole varia. A finales del siglo XVIII Santiago contaba con una veintena de iglesias, a las que se agregaban unos cuantos edificios de gran calidad. Entre los templos, la Ermita de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad y la Iglesia de San Francisco. • La Iglesia de San Francisco Los franciscanos se establecieron en La Cañada y comenzaron a erigir su iglesia en 1572. Antes de que la completaran, un terremoto la derrumbó en 1583. Sobre la misma traza se reconstruyó, entonces, la planta de crucero con sillería de piedra canteada, cuyos muros primitivos se conservan hasta hoy. Es la única obra arqui- tectónica del siglo XVI de la cual se conserva algún fragmento. En este caso, la nave central. En una primera etapa el subsuelo de la nave hi zo las veces de cementerio. Las dos pequeñas capillas, que forman una perfecta cruz, son agregaciones de principios del siglo XIX 45 . Por su parte, la torre del campanario, abatida por el sismo de 1647, se rehízo en 1698. Al comienzo del siglo XVlll, cuando el perímetro edificado llegó al máximo de amplitud, se advirtió un gran impulso constructivo: el convento se extendía desde San Francisco hasta la calle San Diego 46 . En 1754 se derribó la segunda torre y fue sustituida por una nueva. Una portada de piedra -propuesta en 1758 por un artesano francés- caracterizó la fachada hasta principios del siglo XX, cuando fue eliminada para dejar el muro sin or- namentos. Como si no fuese suficiente, sobrevino un nuevo terremoto que precipitó la torre sobre el coro, derribándolo 47 . A fines del siglo XVIII, al desaparecer las naves laterales norte y sur, la planta de la iglesia dejó de ser cruciforme. Eso permitió que la cubierta se unificara. Con el siglo XIX llegaron las grandes transformaciones: Fermín Vivaceta construyó, en 1857, la cuarta torre -esta vez con acento georgiano- sobre su antigua base de piedra 48 . ◄s Eugenio Pereira Salas, La Iglesia y Convento Mayor de San Francisco, en Cuaderno del Consejo de Monumentos Nacionales Nº 4, año 1953, Santiago, s/ref. pp. 46 Miguel Laborde, Santiago, lugares con historia, Ed itorial Contrapunto. San tiago, 1990, p. 1 O. 47 Benjamín Vicuña Mackenna, óp. cit., Cap. XVIII. Los Claustros en el Siglo XVII, s/ref. pp. •• Osear Ortega et al. , Guía de la arquitectura en Santiago, Santi ago, 1976, p. 104. 245

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=