Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
máxima consistía en incorporar a la fachada el blasón o escudo familiar. Esta costumbre perduró hasta finales del gobierno de Bernardo O'Higgins (1823) 37 . Un censo ordenado por el Consejo de Indias revela que, al iniciarse el siglo XVII, más de un tercio de todos los edificios y solares pertenecían a las órdenes religiosas 38 . En términos generales, la arquitectura laica de los siglos XVI y XVII no se compara con la arquitectura religiosa que apareció junto con la fundación de Santiago. Fue a fines de 1541 -el mismo año de la fundación-, cuando en una de las faldas del cerro Huelén se instaló la primera edificación: la Ermita de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro 39 . En 1595 llegaba la Compañía de Jesús, que se localizó frente a La Cañada, hacia el oriente. Muy cerca se instaló, después, una fábrica de cerámicas que se denominó La Ollería (1712), por la calle Maestranza 40 . La Ermita del Socorro hubo de ser reconstruida varias veces. Finalmente, cuando se convirtió en iglesia, la tomaron a su cargo los padres franciscanos que, en 1572, colocaron la primera piedra de la que sería la iglesia más antigua de Santiago en la futura Alameda. Solo se terminó en 1618. En el cementerio localizado al costado norte de su nave única se sepultaba a los indígenas y también a aquellas almas no bautizadas. A los nobles personajes de la ciudad se les enterraba en suelo sagrado, esto es, en el interior de las propias iglesias. Mientras tanto, las órdenes religiosas buscan su acomodo. Durante el siglo XVII los je- suitas ocupaban buena parte de La Cañada poniente y se aplicaron a cultivar con esmero las tierras del costado sur, a la altura de la actual calle Dieciocho. Por su parte, las monjas de Santa Clara se instalaron también al borde de La Cañada, por la franja norte, donde hoy se emplaza la Biblioteca Nacional. Inaugurado en 1604, el Convento de Santa Clara desapareció a principios del siglo XX, víctima de la plusvalía creciente de esos t errenos 41 . En 1689 fue el turno de las Carmelitas de San José, que sentaron sus reales en el sector suroriente de La Cañada, donde actualmente se encuentra la calle Carmen. Se conoció entonces como el sector de "Carmen Alto". Sin duda, de las órdenes religiosas dependieron unas cuantas decisiones urbanísticas: acumularon muchos solares y chácaras, fusionando predios e invadiendo la vía pública cuando hacía falta. Tal fue el caso de la calle Carmen, que solo se reabrió a La Cañada en 1675. Similar operación se hizo con San Isidro y Miraflores, al costado norte, en 1686. Las agustinas, a su turno, se establecieron en la manzana comprendida entre las calles Agustinas, Ahumada, Moneda y Bandera. Posteriormente adquirieron la manzana conti- gua hacia el sur, hasta La Cañada. Fusionaron el terreno para permitir la instalación de un huerto y una viña, sin importar que se transformaran en verdaderos tapones 42 . La ciudad 37 Cecilia Guzmán y Angélika Oddoy, Un paseo por las transformaciones de la Alameda de Santiago: Btísqueda de una arquitectura y espacio público integrados. Seminario de Quinto Año de la carrera de Arquitectura y Urbanismo. Santiago, Universidad de Chile, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, 2003, p. 23. 3• R , M , , • 28 ene artmez, op. cit., p. . 3 q Leopoldo Castedo, Cuatro siglos en la historia de Santiago, Editorial Zig-Zag, 1943, p. 21 2. • 0 Hoy Avenida Portugal. • 1 Cecilia Guzmán y Angélika Oddoy, 2003, óp. cit., p. 25. • 2 León Echaíz, 1975. Historia de Santiago, Imp. Neufe rt, en Martínez René. La Ciudad . Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones. Departamento de Plani ficación, Uni versidad de Chile. S/lmpr., 1977, p. 28. 243
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