Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

El espacio público El ancho de La Cañada fue propuesto por la naturaleza. La recurrencia de las crecidas del antiguo brazo del río Mapocho impuso una línea de edificación cada vez más alejada del lecho. De modo que entre la fachada sur y la norte había una distancia muy superior a la de 12 varas, que era la medida, en su ancho, de la mayoría de las calles 14 • Durante buena parte del periodo colonial La Cañada fue un vertedero y, por lo mis- mo, el nivel del fondo del lecho subía paulatinamente. Hasta allí llegaban desperdicios, escombros y desechos, con expresa autorización del Cabildo. El sector menos cotizado por la clase dominante correspondía al de los solares que enfrentaron La Cañada. 15 Tal era el "abajo". El alto grado de sedimentación del suelo de La Cañada se convirtió en una pródiga fuente de arcilla, material con que se fabricaba la mayor parte de los adobes 16 . Hacia 1580 el Cabildo se vio en la necesidad de regular la extracción de la arcilla, cuando los franciscanos quisieron explotarla para su uso exclusivo 17 . Hasta el siglo XVI, en un panorama teñido por la monotonía y el sosegado transcurrir de la vida, las calles santiaguinas no eran sino hileras de paredones oscuros o de empa- lizadas de espino, sin pavimento ni vereda 18 . En medio de un paisaje todavía silvestre, tímidamente antropízado, La Cañada -antiguo arroyuelo de caudal inofensivo, arremetía de tarde en tarde con unas crecidas capaces de inundar, incluso, el terreno que mediaba entre ella y el Mapocho 19 . Eso explica que el río se desbordara en 1618, rompiendo por el faldeo sur del cerro Santa Lucía, en lo que sería La Cañada de San Francisco, la actual Alameda. Veinte años pasaron antes de que Santiago llegara hasta La Cañada. Las Actas del Cabildo señalan que los primeros solares frente a ella datan de 1562, ocho manzanas más allá del cerro, hacia el poniente. Si bien los franciscanos habían llegado a Chile en 1553 y terminaron ocupando un sector de la franja sur de La Cañada, se instalaron inicialmente cerca del cerro Santa Lucía con una capilla del mismo nombre 20 , donde hoy está la Iglesia de La Merced. Tenían la intención de construir este templo en La Cañada misma, pero no fue posible 21 . Solo en 1580, cuando se comenzó a repartir los terrenos del costado sur 22 , los francis - canos hallaron su asiento definitivo. La Alameda, para ese entonces, se subdividía en La Cañada San Francisco hacia el oriente y La Cañada de San Lázaro hacia el poniente. La línea divisoria entre ambas era la calle San Diego Viejo (actual San Diego). 1 • Saúl Schkolnik, óp. cit. , p. 61. ,s R • M rt· • • 26 ene a inez, op. ere., p. . 16 En las crecidas, el río dej aba gran cantidad de arcilla sedimentada . 17 Saúl Schkolnik, óp. cit. , pp. 26-28. 18 Benjamín Vicuña Mackenna, óp. cit. , Capítulo Vl: La Colonia, s/ ref pp. 19 Carlos Pei'ia Otaegui, Santiago de siglo en siglo: comentario histórico e iconográfico de su fonnació11 y evolución e11 los cuarro siglos de su existencia, Editorial Zig-Zag, Santiago, 1944, p. 449. 2 ° Carlos Peña Otaegui, óp. cit., p. 455. 21 Benjamín Vicuña Mackenna, óp. cit. , Capítulo XI: la Roma de las Indias, s/ref pp. 22 Saúl Schkolnik, óp. cit., p. 18. 240

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