Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
Más grande que la primera, esta iglesia contaba con 18 capillas. Como siempre, un nuevo cataclismo se encargó de hacer nuevos estragos: el 20 de julio de 1687 la iglesia perdió parte del coro, dos de sus bóvedas y tres arcadas. Reparados estos deterioros, quedó habilitada el 8 de septiembre de 1690. Cuarenta años después, sin embargo, el terremoto del 8 de julio de 1730 redujo a escombros el nuevo templo 49 . La iglesia actual Construida a contar de 1735 en el mismo terreno en el cual se erigieron las dos anterio- res, la actual iglesia progresó poco a poco. En 1753 los muros de albañilería de ladrillo estaban listos; se habían iniciado los trabajos interiores en el claustro y ya estaba levanta- da una de las torres, con sus tres campanas. Siete años después se encontraba entablada, blanqueada y pintada 50 . Al llegar a Chile, en 1790, Joaquín Toesca participó en las terminaciones del templo. Se conjetura que él es el autor del retablo del altar mayor. En 1868, diecisiete años después de su restauración, el padre Morales apuntaba en su informe: lo más notable de su arquitectura es la arquería, columnas redondeadas de piedra con alma de hierro, de dos metros de circunferencia, tres de alto, la basa 0,64 m y el capi- tel 0,65 m el arco tiene de elevación 9 metros. Solo el engaste del arco es de piedra, lo demás de ladrillo sin ninguna armadura de hierro. El coro alto es otra obra de arte. Es el único que hay en Chile sin pilares y de sólida estructura 5 1 . A ambos lados del frontispicio de la iglesia se levantan las torres: la del costado norte se erigió a mediados del siglo XIX bajo el provincianato del padre José Donoso Pajuelo, quien invirtió 20.000 pesos en su ejecución; la torre sur, que mira al convento, se cons- truyó hacia 1875, siendo Provincial el padre Ramón Blaitt y Superior del convento el padre Fidel Pinto. Entre ambas torres había una cruz de hierro que fue abatida por el terremoto de 1906. En 1891 la iglesia fue transformada interiormente por iniciativa del provincial Padre Clodomiro Henríquez, secundado por el ingeniero y arquitecto suizo Eduardo Inserin. Se puso parquet como pavimento, el mismo que se conserva actualmente; se estucaron los muros y las columnas con yeso que semejaba mármol. Él mismo diseñó las 25 lámparas de bronce macizo que se distribuyen en su interior. La iglesia, de tres naves, mide 70 metros de largo por 27 metros de ancho. La nave central, cuyo cielo es de madera tallada -como las laterales- tiene 15 metros de altura y •q Fr. Alfonso Morales Ramírez, óp. cit., p. 233. 5 ° Fide l Araneda Bravo, Historia de /.a Iglesia en Chile, Ed ic iones Paulinas, Sección Chilena, Biblioteca Naciona l, Santiago, 1986, p. 643. 51 Fr. Al fonso Mo rales Ramírez, óp. cit., p. 302. 227
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