Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
existe hasta ahora, anejo a la iglesia, alcanzó a tener tres patios perfectamente conforma- dos. De ellos solo se conserva uno. En la actualidad solo pervive uno de los tres claustros originales, localizado detrás del edificio Santo Domingo, adyacente a la iglesia y con acceso por la calle del mismo nom- bre. Su construcción -proyecto del arquitecto Luis Palma- data de 1901. En torno a un patio central, de planta rectangular, se suceden recintos y corredores en albañilería, caracterizados por arcos de medio punto. El segundo piso, edificado en tres de sus cuatro costados, deja libre el que limita con la iglesia. Una galería en el ala poniente señala una diferencia manifiesta respecto del resto. Una puerta lateral comunicaba el actual claustro con la iglesia. Con el segundo claustro -situado en la esquina norponiente de la manzana- el vínculo funcional se producía mediante un pequeño paso central. Correspondía a la construcción más an- tigua dentro de los tres patios que conformaban el convento. Su configuración data de 1884: un patio cuadrado, rodeado de celdas o habitaciones en dos pisos, construidos íntegramente de albañilería de ladrillo. A diferencia de los tres restantes, el segundo piso de este claustro contaba con una balaustrada de madera entre los arcos. Una fotografía captada en junio de 1912 revela que el claustro tenía un similar tratamiento en sus cuatro costados, con frontones en el centro; solo la albañilería del costado poniente estaba estucada; el patio, por su parte, contaba en su centro con una estatua, rodeada de abundante vegetación. En el nororiente de la manzana, en tanto, y comunicado con el anterior, un tercer claustro, de menores proporciones, albergó al Seminario Menor del Convento de San- to Domingo. También de dos pisos, su patio central estaba enmarcado por fachadas de inspiración oriental: arcos ultra semicirculares entre los pilares que armaban el corredor perimetral interior 29 . El convento se ha reducido, finalmente, al único claustro que hoy se conserva: el contiguo a la iglesia. Los otros ya no existen. En efecto, el segundo claustro, hacia las calles Rosas y Puente, se convirtió en una serie de locales comerciales; en 1963, junto con la destrucción del interior de la iglesia, desapareció, también, el claustro localizado al nororiente de la manzana y la sacristía (reconstruida por Carlos Cruz y Escipión Munizaga, diez años después). En 1965 se produjo la destrucción del costado oriente del segundo claustro; en lugar de reconstruirla se dejó dos cuerpos pequeños como testimonio del volumen demolido: uno de ellos alojó la caja de la escalera; el otro se convirtió en el nexo de comunicación de los dos patios. El primer claustro -el que sobrevive, con acceso por la calle Santo Domingo- alber- ga principalmente las habitaciones de los sacerdotes y demás dependencias propias de la vida comunitaria: salas de estar, comedor, cocina, habitación para alojados, biblioteca, servicios higiénicos, amén de otros recintos propios de la actividad. 29 Eliana Mujica, lgksia y convento de Santo Domingo de Santiago de Chile, Seminari o del Departamento de Historia de la Arquitectura, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile, Santiago, 1962, p. 73. 217
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