Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

apareció en 1820, según un dibujo de Charles Wood, captado desde el cerro Santa Lu- cía 25 , además de otros grabados, como el de T. R. Harvey, de 1860 26 • En 1874, bajo el priorato de Antonio Benítez, el arquitecto Andrés Staimburk estucó las torres y el muro oriente por el exterior; en 1878 el escultor italiano Carlucci, dueño de una fábrica de mármoles artificiales, creó siete estatuas que se localizaron en la fachada. Un gran incendio que el 5 de agosto de 1897 destruyó el colegio Santo Tomás de Aquino - en ese entonces adosado al costado poniente de la iglesia-, provocó graves es- tropicios en la nave, especialmente en la ornamentación del cielo raso. Tras la reparación de los daños se pintó, reparó y modificó gran parte del interior de la iglesia. En 1906 se realizó una nueva transformación en el interior: el coro alto -que había sido prolongado sobre la nave central y laterales, dificultando una buena iluminación na- tural en la entrada de la iglesia- fue acogido en la nave central, formando un semicírculo similar al que se había hecho con el comulgatorio en 1897. Así, el coro alto quedaba sostenido mediante seis columnas de madera de base octogonal de piedra. Con la idea de aumentar la iluminación interior se colocaron mamparas con vidrios de color, creando una doble puerta en el acceso. Luego del terremoto del 14 de abril de 1927 se encargó al arquitecto Ricardo Larraín Bravo la tarea de proyectar los refuerzos de hormigón armado en las dos torres. A fin de no alterar la fachada, esos refuerzos fueron incorporados en el interior de las torres, de modo que exteriormente su imagen permaneció sin cambios. Restauración de 1963 El devastador incendio que afectó la iglesia en septiembre de 1963 consumió parte su estructura, así como las numerosas reliquias que existían en su interior. Desaparecieron, junto con el coro alto, el altar mayor, los altares laterales, el púlpito, la totalidad de la te- chumbre y el lucernario sobre el altar. En pie solo quedaron los grandes muros de piedra y la arquería de las naves. El proyecto de restauración de las obras se confió a los arquitectos Carlos Cruz Eyza- guirre y Escipión Munizaga, quienes, a petición de los padres dominicanos, emprendieron una tarea que duró varios años. Se propusieron -según lo expresaron en una entrevista de la época- mantener los cánones estilísticos de la iglesia, la sobriedad de los muros de piedra, el tratamiento del material y la proporción de sus elementos. No fueron reconstruidos el coro alto ni el púlpito, pero sí el lucernario sobre el altar. Las gradas del comulgatorio, que en 1897 se hicieron semicirculares, tornaron a su forma original: gradas rectas. Una vez concluidos los trabajos de la iglesia, en 1972, se reconstruyó -en tamaño menor- la sacristía: estructurada en hormigón armado, se revistió de piedra para otorgarle una t erminación similar a la de la iglesia. 25 Carlos Peña Otaegui, Santiago de sigw en siglo: comentario histórico e iconográfico de su Jonnación y e110/ución en los cuatro siglos de su existencia, Editorial Zig-Zag, Santiago, 1944, p. 317 . 26 Lámina XI de la Enciclopedia Encina y Castedo. "Panorama de Santiago desde el Cerro Santa Lucia". (Dibujo de Harvey, 1860, Museo Histórico). 215

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