Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
• La plaza de Los Héroes Derivada de los trabajos en el área central de la Avenida Libertador Bernardo O'Higgins, esta pequeña plaza, creada en la década de 1970, es producto de las transformaciones a que obligó la construcción del ferrocarril metropolitano. Es cla- ro que su diseño obedece a la necesidad de realzar el monumento a los héroes de la Batalla de la Concepción antes que a un genuino deseo de enriquecer espacialmen- te la ciudad. TEMPLOS EN EL CENTRO DE SANTIAGO Los focos históricos aparecen en la medida que se da la persistencia de una actividad gregaria e indisociablemente, un espacio capaz de acoger esa función. A veces estos focos han crecido a partir de una actividad religiosa, que congrega y atrae, y por eso no extraña que cada una de las órdenes religiosas haya creado para sí un foco perfectamente reco- nocible. Con excepción de la orden franciscana, que prefirió localizarse en la periferia del núcleo poblado, las demás órdenes tomaron posesión de una manzana -o parte de ella- incorporada al damero fundacional. Entre ellas, Santo Domingo, San Agustín y La Merced. La imagen de la iglesia siempre ha sido gravitante en la ciudad. Y han existido, por cierto, diversos rangos y jerarquías. Como una manera de privilegiar la localización urba- na de la iglesia Mayor (o Catedral) en la Plaza Mayor (o de Armas), las Leyes de Indias ordenaban solevantada, a fin de conferirle una presencia más dominante. A ella se le asignaba un amplio territorio, que muchas veces abarcaba la manzana completa . Contigua a la Catedral solía erigirse una iglesia más pequeña, bajo la advocación del Sagrario. Su disposición era variable: en algunos casos, como en Lima y Bogotá, se disponía paralela al templo catedralicio; en otros, como en Sant iago de Chile, se prefería el sentido perpendicular. Normalmente el templo matriz se proponía en me- dio de la trama urbana. Pero hay excepciones. Las parroquias que se localizaban en la periferia, por su parte, conformaban un sistema de iglesias convent uales que se situa- ban, dentro del trazado fundacional, en solares que, por lo general, eran equidistantes de la plaza mayor. El esquema no muestra muchas variantes: las iglesias inscritas en el tejido antiguo ofrecían una fachada dominante hacia un at rio; en contados casos, una lateral. En aquellos centros de población mayoritariamente indígena las iglesias parroquiales, a modo de satélites, servían a los barrios periféricos. Otros núcleos religiosos que se in- corporaron al ámbito urbano eran las iglesias de hospitales y beaterios, las ermitas -inst a- ladas, comúnmente, en los límites del poblado- , las capillas de cementerios.También era posible encontrar oratorios en el interior de las viviendas urbanas, confirmando el lugar de honor que la religión ocupaba en la vida de los colonos 13 . 13 Armando de Ramón, Patricio Cross y Enrique Vial, Imagen ambiental de Santiago, 1880-1930, Santiago, 1984, Ediciones Universidad Católica de Chile, 1984, p. 117. 210
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