Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
La unificación del pavimento y la creación de elementos que morigeran la velo- cidad del tráfico en la calle que atraviesa la plazuela -obras del periodo del alcalde Mekis- constituyeron un apreciable progreso. Pero las transformaciones en la plazuela no han cesado. La última ha significado una total remoción del pavimento para construir, debajo de él, tres niveles de apar- camiento automotriz. Se insiste en la idea de convertir el subsuelo del centro de Santiago en asilos de automóviles, desconociendo que la congestión que sobrevendrá será un problema mucho mayor que la necesidad de cobijarlos. • La plazuela Montt-Varas y los Tribunales de Justicía Aunque más pequeña que la actual, esta pausa en la ciudad ya aparece en el plano de Frézier de 1712. Surgió, sin duda, como una cualidad indisociable de la rotunda fachada neoclásica de tres pisos del Palacio de los Tribunales de Justicia, situada en el borde sur (obra de los arquitectos Emilio Doyere y Emilio Jéquier, construida entre 1907 y 1929). En su límite poniente la plazuela está marginada por el ex edificio El Mercurio; en su borde oriente, por los Tribunales Viejos y hacia el norte por el antiguo Congreso Nacional. • La plaza Vicuña Mackenna y el cerro Santa Lucía A Rodrigo de Quiroga pertenece la idea de crear, ya en el siglo XVI, una plazuela en el costado poniente del cerro Santa Lucía. Antes de que se trasladara hasta allí la iglesia de San Saturnino, en 1607, se mantenía como aparcamiento de carretas. La plaza definitiva, que posteriormente recibió la estatua de Vicuña Mackenna -y que le da su nombre actual-, se consolidó en 1901. El Archivo Nacional -sector oriente del edificio de la Biblioteca Nacional- dispone, gracias a esta plazuela, de una extensión verde que se derrama hacia el cerro 9 . El preurbanísmo en Santiago • La plazuela Londres y la Iglesia San Francisco Uno de los más singulares ambientes superpuestos a la cuadrícula convencional de Santiago es el conjunto formado por las calles París y Londres. Este guiño al ur- banismo medieval europeo se debe a los arquitectos Ernesto Hulzmann y Roberto Araya. Ellos lotearon, en 1922, el terreno situado junto al convento de San Fran- cisco, dividiéndolo en cuatro manzanas, trazadas de acuerdo con los postulados del urbanista del siglo XIX, Camilo Sitte. Los edificios que conforman las calles París y Londres -obras, en su mayoría de Cruz Montt y Larraín Bravo- datan del periodo comprendido entre los años 1923 y 1929 10 . '' Roberto Montandón y Silvia Pirottc, óp. cit., p. 458. 10 Rodrigo Márquez de la Plata, León Rodríguez y Juan Benavides, Crónica del Convento de San Francisco, en Revista CA Nº 16: "El cuidado del patrimonio" (Colegio de Arquitectos de Chile), Santiago, 1976, p. 8. 207
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