Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
estudio teórico de los arquitectos de palacio. Fue, simplemente, la aplicación de un mo- delo que había sido exitosamente experimentado en España durante generaciones. Es oportuno recordar que en las ciudades precolombinas los principales templos y palacios determinaban las plazas y plazuelas en las cuales debían tener lugar las ceremo- nias cívico-religiosas y el mercado. De allí que la plaza fundacional de nuestras ciudades no sea solo un trasplante cultu- ral de occidente, sino la herencia de un espacio que logró su madurez durante el esplen- dor de las grandes civilizaciones indígenas 2 . Invariablemente, cada plaza está asociada a un edificio religioso, confirmando la nece- sidad de complementarse y constituir una unidad: la plaza-iglesia. En casos excepciona- les, en lugar de una iglesia existe un edificio civil (o un conjunto de ellos). PLAZAS EN EL CENTRO DE SANTIAGO Vigencia de la legislación urbana • La Plaza de Armas y la Catedral El trazado primitivo de la Plaza de Armas, desarrollado en 1,2 hectáreas, interpreta las indicaciones de las Leyes de Indias. Concebida como mercado de abast os, justifica la idea de explanada. En su casi medio milenio de historia, la Plaza de Armas ha sido motivo de constantes transformaciones 3 . Algunas en el diseño de su propia superficie, otras en la edificación que la envuelve. Actualmente se advierte un tímido regreso a su condición inicial. El proyecto de Rodrigo Pérez de Arce, ganador del concurso público convocado en 1998 y materializado en gran medida, logró despejar las facha- das de los edificios de mayor calidad, localizados en los bordes norte y poniente de la plaza. Se ha recuperado, con esa decisión, la extinguida característica de explanada, merced a lo cual es posible admirar, en su tot al magnitud, las fachadas de la Catedral y del Arzobispado en el borde ponient e; del Correo Central, del Museo Histórico Nacional y de la Municipalidad de Santiago, en la cara norte. • La plazuela de Santo Domingo y su iglesia 2 3 Como la mayoría de las plazuelas que nacen frente a las iglesias de la América Colonial, la de Santo Domingo responde a un tipo de espacio urbano que se puede entender como la prolongación, hacia el exterior, del espacio contenido en el templo. La iglesia y la plazuela provienen del siglo XVIII ; y aunque las transformaciones del edificio no han alterado su imagen, el espacio que se le asocia sí da cuenta de modi- ficaciones en lo que respecta a sus proporciones. La aparición de edificios de altura en las proximidades, finalmente, han significado un radical cambio de la escala del espacio y la consiguiente percepción que se tiene de él. Sobre el urbanismo indígena en América, es útil leer a Jorge Enrique Hardoy en su ya clásico texto Ciudades precolombinas, publicado por Ediciones Infinito, en el que se documenta extensamente el trazado de la ciudad prehispana. Rodrigo Pérez de Arce, "Una Plaza para el próximo milenio", articulo en Revista ARQ Nº 39, Santiago, 1998, p. 49. 204
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