Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
CAPÍTULO VI PLAZAS Y TEMPLOS, INEVITABLES FOCOS HISTÓRICOS WILLIAM CURTIS LAS PAUSAS DE LA CIUDAD Santiago está sembrado de algunos lugares que constituyen sus propias pausas. Al lí donde la actividad se detiene y la ciudad respira. Son las plazas, los parques, los espacios abier- tos, los atrios de las iglesias. En cada uno de ellos se puede percibir un ambiente singular, una atmósfera propia, con su sello de identidad particular. A lo largo de la historia la trama de la ciudad ha mutado. La edificación se fue modi- ficando conforme evolucionaban las técnicas constructivas, los materiales, los principios estéticos, las necesidades sociales. Los vacíos, en cambio, resultan ser más permanentes, más inmutables. Adjetivados por el mobiliario urbano, difícilmente pierden lo sustantivo: su carácter. Entre los vacíos, las plazas. El arquitecto Jaime Matas ha propuesto una clasificación de plazas inspirada en los momentos históricos que las vieron nacer. Así, registra cua- tro periodos en la evolución conceptual de la plaza santiaguina, en orden cronológico. Cada uno es la respuesta urbana a la concepción del momento 1 . Tres son los elementos fundamentales que caracterizan la plaza americana. Consi- guientemente, las plazas de Santiago de Chile: el que hayan sido planificadas y legisladas; el que se hayan convertido en elementos estructurantes de la ciudad; y el tener la capa- cidad de albergar múltiples funciones. En efecto, la plaza de América hispana fue reglamentada y edificada en conformidad con los cánones de la primera ley urbanística de la Edad Moderna, dictada por Felipe II en 1573. Las características de la plaza hispanoamericana no surgieron de modo espontáneo; antes bien, representaban, en su trazado, los usos, la arquitectura y la tradición secular de las plazas españolas. Así, cuando la Corona de España codificó los principios que re- gularon la localización y la traza de las ciudades americanas y decidió hacer de la plaza su centro cívico, espacial, social, y económico, no lo hizo solamente por ser el aparente mínimo esfuerzo que supone su sencillez, ni porque fuera el resultado al que arribó un Jaime Matas Colom et al., Las plazas de Santiago, Ediciones Universidad Catól ica de Ch ile, Impresora Printcr, Santiago, 1983, pp. 30-121. 203
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