Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Se introdujo en el escenario urbano lo que puede denominarse "una manera moderna de vivir la ciudad", estableciendo una integración morfológica y funcional con los sec- tores del borde, que habían iniciado su renovación en la década que medió entre 1930 y 1940. Veinte años más tarde el cinturón construido en torno al centro ya había com- pletado no solo su proceso de subdivisión predial interior, sino también el trazado de las calles secundarias. La presión económica y la estructura de la propiedad del suelo en el corazón de la ciudad conducían, inevitablemente, a una densificación de las manzanas centrales; al mismo tiempo, un uso menos sostenido en las manzanas de menor valor de la trama. Eso explica que durante este periodo se multiplicara la construcción de volúmenes para aprovechar más francamente el suelo disponible. Así como entre 1945 y 1960 se practicó con insistencia el pasaje abierto a mitad de manzana como recurso de reestructuración urbana, en el periodo siguiente se optó por el pasaje cerrado o galería. ¿Por qué este cambio en la manera de penetrar la manzana? Uno de los motivos pudo ser el creciente valor del suelo en el área central de Santiago. Existían, por otra parte, más recursos técnicos para adentrarse en la manzana construyendo una galería sin ocasionar demasiados estragos. Por último, es presumible que se haya acentuado la necesidad de diferenciar con nitidez los espacios destinados al peatón y aquellos privativos del auto- móvil. La fusión de predios se convertía, entonces, en una práctica habitual, toda vez que, amén de posibilitar construcciones de superficies y programas mayores, era la única for- ma de aumentar la altura de los edificios. Es curioso, pero este fenómeno dio origen a un proceso de reconversión geométrica que, en su tendencia, se aproximaba a la parcelación fundacional en cuartos de manzana. Y son precisamente las manzanas que marginan la Plaza de Armas -aquellas que recupe- ran sus tamaños originales- las que ilustran este aserto. Es justo precisar que las galerías (o pasajes cerrados) que forman sistemas continuos de recorrido entre manzanas próximas, fueron, en general, materializados gracias a inicia- tivas y recursos privados. Se explica, por ende, cuán diversa es la lógica de estas respecto de las que realizaba el Estado, que tenía la facultad de negociar con los particulares me- diante la expropiación y conseguir, de ese modo, un diseño mucho más unitario. LA NUEVA RED PEATONAL: PORTALES, PASAJES Y GALERÍAS Desde los inicios del siglo XX Santiago ya contaba con una nueva red de galerías comer- ciales, que permitía caminar por su área central sin exponerse a las inclemencias del clima. Con seguridad, es uno de los fenómenos más originales del aparato circulatorio de esta ciudad, por la manera cómo se enlazan los circuitos entre sí. Sin perder su conexión con el entorno -nunca dejan de ser vías de tránsito-, se constituyen en verdaderos mundos interiores. Algunas desafortunadas intervenciones recientes han desvirtuado su sentido original, cuando el comercio tiende a expandirse en espacios interiores de permanencia. Es posible discernir, por sus características, entre un portal y una galería: 198

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