Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
Entre 1930 y 1945 el pasaje interior se presentaba como una eficaz alternativa de estructuración urbana para el nuevo rol, función y significado que adquiría el centro. Su concentración en las manzanas pericentrales - las que bordean el centro- se explica porque, en general, esas manzanas presentan esquemas de parcelación en bandas, lo que favorece la reconversión predial (a diferencia de las céntricas desarrolladas históricamen- te en esquemas de cuartos y de cruz) 110 . El centro crecía en altura y densidad. Para satisfacer esta demanda hizo falta incremen- tar los tamaños de los solares. Ello garantizaba la gestión pública y la inversión privada. Por su parte, en las manzanas residuales, la excesiva subdivisión interna y las reduci- das dimensiones de los predios impedían operar con los nuevos tipos edificatorios. Por eso fue necesario una reconversión predial, tendiente a la unificación de terrenos en banda, sobre todo en la ribera del río Mapocho y al pie del cerro Santa Lucía. No tardó en producirse una plusvalía de los terrenos, tan pronto se materializó el mejoramiento ambiental iniciado a comienzos de 1910. Lo que ocurría en las macromanzanas y manzanas no era muy diferente. Dada su localización en el eje de mayor importancia de la ciudad - la Alameda-, el impacto era inevitable. Sin perder de vista las directrices de Brunner -que exigían simultáneamente un esfuerzo público y privado-, el objetivo consistía en renovar y densificar esa franja. 111 Por su dimensión y por la importancia del territorio involucrado, amén de los prin- cipios urbanístico-arquitectónicos propuestos, la labor de Brunner y su aplicación del racionalismo en la edificación, parcelación y vialidad, constituyeron un gran aporte a la positiva evolución de la imagen de Santiago. En la idea de Brunner, el Barrio Cívico debía organizarse a través de un eje norte-sur que dimidiaba el Palacio de la Moneda. Hacia el norte, delante del edificio gubernamen- tal, anteponía la Plaza de la Libertad; hacia la Alameda, una nueva plaza. Y en el remate del eje, hacia el sur, una avenida. Fue, finalmente, el arquitecto Carlos Vera quien, en 1939 -con algunos matices de diferencia- materializó la idea, aun cuando solo se llegó a culminar en el periodo siguiente. El proyecto del Barrio Cívico pretendía revit al izar el sector sur de la Alameda, re- emplazando el diseño de las manzanas rectangul ares, hasta entonces muy subdivididas y sembradas de una edificación de baja altura, en su totalidad del tipo casa-patio. Una fot ografía aérea del sector, publicada en la revista Arquitectura y Construcción Nº 1 de 1945, da cuenta de la situación previa a la densificación. Se procuró que las manzanas tuviesen dimensiones más apropiadas a los nuevos tipos edificatorios, permitiendo el trazado de una avenida de 28 metros de ancho, colocada sobre el eje normal de la fachada sur de La Moneda, a fin de lograr una más eficiente accesibilidad norte-sur. Adicionalmente, el proyecto innovaba en materia de legislación en Chile: proponía un mecanismo de gestión mediante un sistema de tributación que compensase a los afec- tados por la expropiación y beneficiara, por su parte, a quienes decidieran construir allí. 110 Sandra Gysling C. et al., "Registro y análisis del patrimonio urbano y arquitectónico", en Santiago Centro un siglo de transfonnaciones, Ilustre Municipalidad de Santiago, Dirección de Obras Municipales, Santiago, 2006, p. 112. 111 José Rosas, óp. cit., p. 168. 190
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