Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
parcelación. Se explica est e hecho porque las áreas de borde representan un menor valor relativo. De allí la diversidad de modos de parcelación: manzanas rectangulares, residua- les y macromanzanas, que presentan diferentes dimensiones y localizaciones dentro del trazado cuadricular. La mayoría de las manzanas cuadradas registran una inicial parcelación norte-sur, dado que los canales de agua corren en sentido oriente-poniente. Progresivamente se subdividen a partir de este esquema, multiplicando fuentes y aumentando la densidad de ocupación del suelo. La investigación de Rosas concluye que las manzanas rectangulares presentan tres maneras de resolverse: la primera, caracterizada por una banda en los extremos con pre- dios norte-sur y una zona intermedia de dimensiones variables con predios oriente-po- niente, desarrollados entre calle y calle; la segunda, que se identifica por una parcelación en su totalidad de orientación norte-sur, que registra predios mayores hacia el frente principal y menores hacia el secundario; por último, aquella que presenta solo una banda de predios norte-sur hacia el frente principal y una parcelación oriente-poniente en el resto de la superficie, separados entre sí por una medianería a lo largo de toda la unidad. Es claro que las manzanas residuales, aquellas que dan hacia el borde del río Mapocho y hacia el cerro Santa Lucía presentan exiguas dimensiones. Su parcelación es fragmentaria y aleatoria. Aunque excepcionales dentro del trazado, existen también las macromanzanas. Lo común es que se tratase de un gran predio equivalente a la casi totalidad de la manzana -generalmente de propiedad religiosa-, en uno de cuyos bordes aparecía posteriormente un anillo predial uniforme derivado de un loteo. Sin duda, las recomendaciones del Plan Brunner y de la Ley General de Construccio- nes y Urbanización, así como las Ordenanzas de 1931 terminaban por ser convincentes. La aparición de los pasajes a mitad de manzana como recurso secundario de conec- tividad permitió que el vacío interior -otrora contrafrente desaprovechado dentro de los tipos edificatorios- se convirtiese en frente, facilitando la construcción de una arquitec- tura densa y compacta, resuelta mediante patios de luz o pliegues, según fuera el caso. En los casos en que la manzana era penetrada por estas calles menores (pasajes) com- plementarias de la trama existente, el efecto de activación era inmediato. Y resultaba, desde luego, más fácil y rentable en manzanas con mayores superficies y menores valores de suelo. Además de ordenar el suelo existente, multiplicando los frentes y accesos a una uni- dad de relleno, los pasajes conseguían mejorar las condiciones de edificación, asegurando una mayor rentabilidad a la gestión privada. Se propiciaba, así , la incursión del mercado inmobiliario y el poder público en el área central y pericentral. De los diversos ejemplos, dos destacan como paradigmáticos de este proceso: el conjunto de manzanas que confor- man el "Barrio Cívico de Santiago", intento propuesto por Brunner y un posterior plan elaborado por José Luis Mosquera en 1918, retomado más adelante por los arquitectos José Smith Solar y José E. Smith Miller 109 . 109 Andreas Hofer, óp. cit., p. 33. 189
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=