Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Más determinante en este estudio del Plano Regulador fue la introducción de una concepción nueva en materia de zonificación para las zonas centrales de Santiago. Brunner se aplicó concentradamente al estudio de la manzana, ocupándose, parti- cularmente, de adaptar el damero colonial a las demandas de ese momento. Definió la vivienda como la base para cualquier intervención urbanística y, por lo tanto, vinculó estrechamente su trabajo al desarrollo urbano general como también a la construcción de viviendas 80 . Una manera de atenuar la escasez de espacios públicos en la zona céntrica fue la liberación del corazón de la manzana y su apertura para diferentes usos. Surgieron, de ese modo, pasajes interiores o galerías cubiertas -especialmente en los sectores co- merciales del centro de Santiago- que constituyeron una verdadera red secundaria de circulación. Desde los inicios del siglo XX el Barrio Cívico de Santiago, incluyendo el Palacio de Gobierno y varios ministerios -el centro administrativo y político del país-, estaba en el eje de las decisiones urbanas. Se dieron a conocer los planos de la Sociedad de Arquitec- tos de 1912 y también los del estadounidense Ernest Coxhead, un año después. Tenían en común las vías diagonales que buscaban realzar el edificio de gobierno. Un efecto similar intentó Joseph Bouvard en Buenos Aires para la Plaza del Congreso en 1907 81 . Luego se sucedieron otros proyectos: el de Patricio Irarrázabal, en 1918, que también propuso una nueva plaza con dos diagonales enfrente de La Moneda; el de Luis Mos- queras, que concebía un edificio monumental en medio de la plaza 82 . Alberto Schade recomendó, también, en 1923 un rompimiento axial al frente de La Moneda junto con dos diagonales más al occidente 83 . La determinación de Brunner, finalmente materializada a contar de 1939 con la lla- mada Avenida Central, de 700 metros de largo y una construcción media de cuatro pisos, unía La Moneda con la Plaza Almagro, como lo había propuesto Schade en 1923. Tras va- rias modificaciones, se ejecutaron los planos de Carlos Vera en las siguientes dos décadas. Sin duda, la actual imagen que se tiene de la parte central de la ciudad es consecuen- cia, en buena medida, de las sensatas y, al mismo tiempo, visionarias recomendaciones de Brunner 84 . Se debe a la celebración del Centenario de la República, hacia 191 O, la vigorosa transformación que experimentó el centro de la ciudad, coincidiendo con la puesta en marcha de las medidas legales e institucionales que se habían tomado para neutralizar los efectos de insalubridad, epidemias y alta mortandad a que estaba expuesta la po- blación urbana 85 . 80 Andreas Hofer, Karl Brunner y el urbanismo europeo en América Latina, El Ancora Editores, Corporación de la Candelaria, Bogotá, 2003, p. 176. 81 Andreas Hofer, óp. cit. , p. 36. 82 Alfredo Prat Echaurren, "Avenida Sur y Barrio Cívico", en Revista de Arte, Facultad de Bellas Artes, Universidad de Chile, Nº 5, Santiago, 1935, pp. 25-32. 83 Andreas Hofer, óp. cit., p. 36. S4 José Rosas, óp. cit., p. 40. 85 Patricio Gross, La vivienda social hasta 1950, en "Documento, Reseña de la Vivienda Social en Chile", Separata en Revista CA Nº 52 (Colegio de Arquitectos de Chile), Santiago, 1988. 180

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