Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Ciertamente, la forma edificada como mecanismo de ordenación de la manzana em- pezaba a ser determinante. Hasta 1915 predominaba la manzana cerrada, cuya altura, ge- neralizada, no superaba los dos pisos. Excepcionalmente irrumpían los edificios públicos, que podían llegar hasta los cinco pisos, particularmente aquellos que rodeaban la Plaza de Armas. La albañilería, con o sin refuerzo, relegaba el adobe hacia la periferia. Entre 1960 y 1984 la diversidad de alturas es manifiesta: las bondades técnicas del hormigón armado permiten empinarse, sin sobresaltos, hasta los 14 pisos. Posteriormente aparecen, incluso, torres de 15 o más pisos, provocando la inevitable ruptura de la escala urbana de entonces 74 . En un primer periodo, cuando el centro era todavía poco especializado, destacaba el orden neoclásico de las casas palaciales, en especial aquellas que exponían dos fachadas: entre ellas, el Palacio Meiggs y el Palacio Edwards. Otros muchos inmuebles, en cambio, sin ser protagónicos, se integraban armónicamente a las manzanas ya conformadas. Los tipos edificatorios, con muy pocas variantes, provocaron mínimas modificaciones en la trama urbana. La matriz primitiva -la manzana- nunca llegó a ser adulterada. Las grandes residencias neoclásicas se pueden considerar -en dimensiones más gene- rosas, claro- versiones mejoradas de la tradicional casa-patio, motivo por el que perseve- raron en la continuidad de la manzana edificada. A manera de ejemplo, las tres casas que enfrentan al Teatro Municipal, en la Plaza Mekis (casas Subercaseaux). Las torres, las placas -o la combinación de ambas-, tan características de la segunda mitad del siglo XX, provocaron una innegable ruptura de la configuración espacial de las manzanas tradicionales. La evolución del centro se manifiesta en la sustitución paulatina de una sencilla trama de calles por una completa malla de pasajes abiertos y cerrados. Pero, sobre todo, se evidencia en la progresiva irrupción de volúmenes que responden a las nuevas demandas de usos y actividades. José Rosas advierte que en el periodo más reciente es dable detectar, desde un punto de vista funcional, varias zonas en el área central: • Una Zona Centro Norte, entre las callesArnunátegui, Rosas, SantoDomingo, Miraflores y el borde del Parque Forestal-río Mapocho, en la cual se localizan de preferencia acti- vidades de comercio popular, el Mercado, y lugares de cambio de medio de transporte. • Una Zona Centro Poniente, entre las calles Arnunátegui, Rosas, Morandé y Moneda, en la cual se localizan actividades mixtas de equipamiento, complementos de las fun- ciones más céntricas, tales como hoteles o estacionamientos. • Una Zona Centro Centro, definida por las calles Morandé, Rosas, Santo Domingo, Miraflores, Agustinas y Moneda, que conforman un trapecio. Al lí se concentran las más diversas e importantes funciones y formas. • Una Zona Centro Oriente, entre la calle Miraflores, el Parque Forestal y las calles José Miguel de la Barra y Moneda, donde se localizan de preferencia las actividades residenciales de sectores medios altos y altos del centro. 1 • José Rosas, Confonnación y consolidación del centro de Santiago 1930-1960, en "Santiago Centro, un siglo de transformaciones", Ilustre Municipalidad de Santiago, Dirección de Obras Municipales, Santiago, 2006, p. 49. 177

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