Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

T IPOS EDIFICATORIOS ENTRE 1900 Y 2000 El juicio de Fernando Montes respecto del núcleo fundacional de la capital chilena: ¿Qué tiene de especial el centro de Santiago?, se preguntarán muchos. Pues bien, es excepcional y su evolución histórica es un modelo de inteligencia. Cada diez años, progresivamente se ha ido agregando un nuevo ingrediente en la vía de la gran complej idad urbana. Siendo pequeño, ha podido permitirse estar bien situado en el tejido urbano (Buenos Aires es grande pero excéntrico). Enseguida, es un centro estable (el de Barcelona cambia sin cesar). En fin, es un centro perfectamente limi- tado (el de Caracas es infinito). Limitado por los 4 costados se le puede considerar casi como una ciudad dentro de una ciudad (una 'city'), una ciudadela con murales invisibles que se llaman la Alameda y la Moneda, el cerro Santa Lucía y la Plaza de Armas 66 . A partir del Plan de Vicuña Mackenna el centro de Santiago recibió un poderoso impulso que permitió forjar su carácter urbanístico-arquitectónico. Las transformaciones de esta etapa fueron, en conjunto, más gravitantes que todas las practicadas en los periodos his- tóricos precedentes. Se perciben, no obstante, algunas líneas de continuidad y coherencia con el pasado, especialmente con las que regulan la trama urbana 67 . Mientras el tipo arquitectónico que campeó en la Colonia desaparecía poco a poco, se reforzaba la unidad de la trama mediante la apertura de nuevas calles. Hacia finales del siglo XIX, cuando la tecnología abría un abanico de nuevas posibili- dades, la tentación por crear una arquitectura distante de los cánones coloniales se hizo patente. Las plantas, más racionales y dependientes de la coordinación dimensional, per- mitían mayor flexibilidad en cuanto a su uso 68 . Las fachadas, por su parte, se hacían más autónomas y menos subordinadas a la línea de edificación. La lógica racional que adquirió el proceso constructivo y el diseño estructural, unido al aumento de necesidades y funciones demandadas, diversificó la panoplia de tipos edi- ficatorios, cada vez mejor acondicionados desde el punto de vista técnico. Algunas de las posibles explicaciones de la abrupta transformación del centro de la ciudad son, sin duda, la ausencia histórica de referencias precolombinas de valor, sumadas a la debilidad de las expresiones artísticas coloniales. Pero tampoco hay que desestimar la rápida e intensa inmigración europea -de procedencia alemana, yugoslava, española e inglesa- que, unida a la relación criolla antihispánica generada por los gobiernos liberales, 66 Fernando Montes/ Prólogo de lnvelltario de una arquitectura anónima, de Boza y Duval. Editorial Lord Cochrane, Santiago, J 982, p.VTI-Vlll. 67 Claudio Oñate y Alejandro del Río, Santiago: imagen 1925, Seminario de Historia de la Arquitectura, profesor guia Osear Ortega, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Uni versidad de Chile, Santiago, 1980, p. 127. 68 René Martínez L., Santiago: hacia una redefinición de su estructura interna, en Revista "AUCA Nº 2" (Arquitectura/ Urbanismo/ Construcción / Arte), Santiago, 1966, p. 21 . 173

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