Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

el entorno de la plaza principal. En los sectores periféricos del centro destacan el Colegio de los Padres Agustinos y las iglesias de San Miguel, Monjas Agustinas y Carmen de San José. Se identifican, también, los puentes del Mapocho y la Alameda de las Delicias. El Plano de Herbage, de 1841, da cuenta de la preponderancia que adquiría la edifi- cación pública -religiosa y civil- en el sector central de la ciudad. En palabras de Méndez, el siglo XIX no aportará grandes innovaciones en lo que a materiales se refiere, pero sí los organizará de una manera original. En efecto, la pródiga decoración que exige la arquitectura romántica necesita adherirse con firmeza al cuerpo del edificio, por fachada: no siendo esto posible con el adobe, se discurre construir esta en albañilería de ladri llo, en tanto que el resto del perímetro se levanta en adobes 61 • El plano que Vicuña Mackenna encargó a Ernesto Ansart, en 1875, si se compara con el que Mostardi-Fioretti elaboró diez años antes, reconoce importantes modificaciones : la densificación de los tejidos urbanos del centro y la aparición de áreas residenciales con su respectivo equipamiento en las zonas periféricas (Providencia, Santa Rosa, Matadero, Chuchunco, Mapocho, Renca, Huechuraba, Salto y Condes). Es evidente que el Plano de Ansart registra el Plan de Transformación de la Capital en esos momentos. Entre los principales adelantos se contempla la canalización del río Ma- pocho, la creación de nuevas plazas, el paseo del cerro Santa Lucía y la apertura de calles ciegas. Sobre todo, se muestra con claridad que la Alameda o Avenida de las Delicias se con- vertía en la principal arteria de la ciudad. Encina y Castedo comentan que se multiplicaban los esfuerzos por hacer de Santiago una ciudad alegre, ornaba sus paseos con las estatuas de los forjadores de la patria y de la cultura chilena, para ejemplo de las generaciones venideras6 2 • En palabras de Gross y otros, la trama urbana de la ciudad, fundada en 1541 , se había tornado una planta compacta hacia los comienzos del nuevo siglo, siguiendo la misma estruc- tura de vialidad, pero completándose y densificándose 63 . En el mismo plano de Ansart se aprecia que la calle Moneda, antes interrumpida por el Monasterio, se presenta continua en el tramo Bandera-Ahumada, dando origen a dos manzanas de propiedad de la Orden de las Agustinas. La iglesia de la misma orden, otrora localizada en calle Agustinas, se erigió, en 1857, en la calle Moneda. La Iglesia de San Francisco, por su parte, que hasta el plano de 1911 aparece como una macromanzana cerrada, sufrió una transformación en 1913, cuando la congregación franciscana, debido a una crisis económica, debió deshacerse de gran parte de los terrenos que, hasta ese momento, abarcaban las calles San Francisco, Alonso de Ovalle, Serrano y Alameda, con una superficie aproximada de 30.000 metros cuadrados. Vendidos en 1921, los arquitectos Ernesto Hulzmann y Roberto Araya subdividieron el predio, un año después, en cuatro manzanas, mediante el trazado de dos calles interiores. • 1 Ramón Méndez, óp. cit., slref. pp. • 2 Jaime Carretón, El urbanismo en Chile. Conquista y Colonia, Ediciones Universidad de Concepción, Gráfica Andes Ltda., Concepción, 1997, 335 p. • 3 Patricio Cross, Armando de Ramón, Enrique Vial, óp. cit ., p. 151. 171

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=