Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

EL RELATO DE PLANOS Y DIBUJOS Hay focos patrimoniales perfectamente identificables en Santiago, una buena parte en el centro histórico. Los planos los revelan: son verdaderas pausas en medio del denso tejido de la ciudad. Tienen la particularidad de conformarse a partir de un núcleo -generalmen- te una plaza- en torno al cual se acomodan funciones que atraen gente, la detienen y Ja estimulan al reconocimiento del lugar. Poseen una capacidad natural para resistirse a ser modificados, como si los elementos que les visten resultaran indestructibles. En ciertos casos, ni siquiera existen elementos de tan poderosa identidad. Pero sí, un ambiente, una suerte de atmósfera de inapelable arraigo y vitalidad. En su obra Chile o una Loca Geografia, Benjamín Subercaseaux sostiene que es difícil llegar a tener una visión clara de la ciudad donde vimos la luz y el mundo por primera vez. Inconscientemente pensamos que la tierra es así, que ha partido de ahí; que lo exótico no está en este lugar sino en los lugares que difieren del resto. Por- que Santiago, a decir verdad, está esperando una interpretación que vaya más allá del hábito y de la visión acostumbrada. No nos hemos percatado todavía de que Santiago es una ciudad extraña y profundamente original 5 1 . Ramón Méndez recuerda cómo el hormigón armado se asimilaba a la nueva arquitectura decimonónica: hacia 1915 se discurre colocar una cadena de honnigón annado sobre los muros principales, a modo de amarra, y unos 1Oaños después se agregan pilares dispuestos en los encuentros de muros, quedando constituido hacia fines de la década de 1920 el sistema estructural más usado en lo que va corrido del síglo 52 . Cuando irrumpió la industrialización definitiva se creó el ambiente favorable para que la propuesta de Brunner tuviese una aplicación masiva en las décadas siguientes. Al- gunos autores sostienen que el periodo que va desde 1915 hasta 1930 puede considerarse la "génesis de la modernidad'' 53 . Corresponde señalar que en esos años algún efecto produjo en la expresión ar- quitectónica la intensa política higienista que desplegaba el gobierno. En efecto, a la obsesión por la higiene se debe el celo de los profesionales por incorporar aspectos técnicos que, en cierta medida, se manifestaron en la edilicia y, finalmente, en la in- fraestructura de la ciudad. No resulta extraño, entonces, que Ricardo Larraín haya escrito su monumental obra La higiene aplicada a las construcciones, estructurada en tres tomos y publicada precisamente en los años del Centenario de la Independencia (1909-10) 54 . 51 Benjamín Subercaseaux, Chile o una Loca Geografía (prólogo de Gabriela Mistral), Editorial Ercilla, Santiago, l 940, p. 188. 52 Ramón Méndez, La construcción de la arquitectura y la construcción de la modemidad, 1500-1970, Documento de Tabajo, Santiago, 1983, s/ ref pp. 53 Humberto Eliash y Manuel Moreno, Arquitecrura y Modernidad En Chile, 1925-1965. Una Realidad lvfúltiple, Ediciones Universidad Católica, Serie Arte/Arquüectura, Santiago l 989, p. 73. 5 ' Fernando Pérez O., José Rosas V. , y Luis Valenzuela B., Las aguas del Centenario: lnfraesrructura y embellecimiento urbano, en Revi sta ARQ Nº 60, Santiago, 2005, p. 68. 168

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