Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
determinar qué características comunes a todos ellos pueden dar origen a un patrón. ¿Cuál es la estructura a partir de la cual un foco cobra una vitalidad capaz de asegurar su permanencia? La ciudad requiere, indudablemente, revitalizarse en sus focos de valor, con indepen- dencia del tamaño o su posición relativa. Hardoy exige su revaloración, después de con- traponerlos a la idea de la ciudad-museo: un centro histórico no solamente lo es en función de sus monumentos sino, esencialmente, en función de sus habitantes, que son los destinatarios prioritarios de la recuperación cultural (. ..) puede haber centros históricos carentes en abso- luto de ruinas arqueológicas o monumentales 18 . En el capítulo "Problemas de Función Urbanística en las Ciudades Viejas", de su libro Contra una arquitectura adjetivada, Oriol Bohigas, teñido por una concepción más prác- tica que romántica, afirma que ... los criterios de conservación histórica solo pueden ser válidos si son coherent es con el plan económico y físico de la ciudad. Hay pues que analizar la ciudad con deta- lle y averiguar cuáles son las formas antiguas capaces de generar nuevas funciones y comprobar si estas funciones van incluidas en el plan de su total ordenación. El pro- blema deja de medirse en términos puramente monumentales y pasa a ser un simple aspecto del problema urbanístico 19 . LA CIUDAD EN DESARROLLO Santiago se encuentra situado en un valle cercado por formidables barreras naturales; recibe el nombre de cuenca debido a que aparece como una depresión intermedia entre cadenas de montañas. El valle posee una superficie pareja con pendientes ligeras que no superan el 2%, tanto en el sentido norte-sur como en el oriente-poniente. Sin embargo, aparece penetrado por prolongaciones montañosas de ambas cordilleras y numerosos "cerros-isla", como, por ejemplo, el cerro Renca (900 m), el cerro Colorado (726 m), el cerro Navia (510 m), o el cerro Blanco (640 m). Pero el más destacado -no tanto por su tamaño como por su significado en el desarro- llo de Santiago- es, ciertamente, el cerro Santa Lucía (originalmente Huelén). Se enclava en pleno centro de la ciudad y llega a los 628 metros sobre el nivel del mar 20 . Alcanzados sus límites geográficos por el norte, sur y oriente, la ciudad avanzaba poco a poco hacia el poniente, con la paulatina ocupación urbana de sus terrenos aledaños de vocación agrícola. Al oriente del cerro existían solo algunas chacras regadas por una red de canales derivados del Mapocho - registrados en el plano de Frézier de 1712. Al sur de La Cañada había una docena de concesiones de tierras, cuyos límites no han sido deter- minados. En conjunto, se extendían desde la Olleria hasta el Callejón de Padura. En tér- •• Jorge Enrique Hardoy, Ciudades precolombinas, Ed iciones Infinito, Buenos Aires, 1999, p. 25 1. iq Oriol Bohigas, Contra una arquitectura adjetivada, Serie Biblioteca Breve de Bolsillo, Seix Barra l, Barcelona, 1969, p. 134. 20 Alfonso Calderón, Memorial de Santiago, RIL ed itores, Santiago, 2005, p. 54. 155
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