Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
El resultado se parece, más que a una melodía, a una conjunción de solistas de calidad diversa. Es claro que una de las razones de la discontinuidad se puede encontrar en los clien- tes que encargan las obras. Amén de la trilogía vitruviana de la comodidad, la firmeza y el deleite, quien hace el encargo -particularmente si el destino es comercial- exige el signo de la distinción; es más: espera que comuniquen el status, la preponderancia, la imagen y el prestigio de la empresa representada. El inmueble simplemente adopta el lenguaje de la publicidad, lo que explica que gran parte de la arquitectura contem- poránea a menudo sea algo parecido a un envoltorio colorido, pensado para llenar la vista. La arquitecta argentina Marina Waisman afirma que en !.as ciudades europeas el lento ritmo de las transformaciones permite que se proponga el análisis de los tipos históricos como base para la proyectación de la ciudad, considerándolos como la materia prima más sólida del tejido urbano 12 . ¿Y qué ocurre con las ciudades latinoamericanas? Simplemente que el fenómeno es enteramente diverso: las ciudades se encuentran en perenne y acelerado proceso de cambio. La relación del edificio con su entorno resulta casi siempre nula o, en el mejor de los casos, menoscabada . Lo grave es que cuando se renuncia a intervenir el entorno se establece una forma de silencio. Un silencio que se podría denominar "silencio social", siguiendo la terminología de la arquitecta Waisman 13 . Las causas de la indiferencia a la historia la explica esa absurda necesidad de trazar urgentes nuevos proyectos de futuro, siempre colosales y, por lo mismo, casi siempre inalcanzables. El resultado es una suerte de imagen fragmentada, un collage que se lee a sobresaltos y que va carcomiendo la ciudad desde adentro. Un mosaico de estilos, de formas, de volúmenes yuxtapuestos sin más orden que el que regala el azar. De allí las trazas que hoy aparecen inconclusas, de allí los conjuntos mutilados 14 . Una buena parte de las ciudades latinoamericanas víctima de la discontinuidad, refle- jo de un poderoso sentimiento de inseguridad y de impaciencia. No existe una convic- ción plena de las capacidades propias. De allí las interrupciones, las rupturas, los brutales desgarramientos de los tejidos que ofrecían un promisorio y natural crecimient o. Se su- perponen las soluciones con una desapoderada soberbia y con un menosprecio absoluto de su antecedente. Y todo es un comenzar de nuevo, como si el escenario fuese un tabula rasa. Pero hay además otra circunstancia que hace difíci l la continuidad histórica en nuestras ciudades. Pues dicha continuidad precisa del respeto a la ciudad y a la arquitectura existentes, y es una característica bastante general de la mentalidad del latinoamericano de la parte sur del continente, característica que solo recien- temente comienza a revertirse, el desprecio por el pasado y el entusiasmo por la 12 Marina Waisman, óp. cit. , 1993, p. 84. 13 Ramón Gutiérrez, óp. cit., p. 89. 1 ' René Martínez L, El Centro de Santiago: definición, problemas y perspectivas, en Revista AUCA Nº 44 (Arquitectu ra/ Urbanismo/ Construcción / Arte), Santi ago, junio de 1982, p. l 4. 153
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