Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

otras un tanto contradictorias. En su registro no solo se encuentran los castrum romanos, sino también las antiguas estructuras planificadas y las ciudades de desarrollo orgánico medieval. Y es que las decisiones adoptadas en medio de la vastedad de los terrenos silvestres estaban nutridas no solo de la experiencia previa del conquistador, sino por otras con- cepciones culturales. Así, confluyeron en el diseño los modelos teóricos del renacimiento, las antiguas tradiciones romanas (Vitruvio), los principios de la ciudad ideal cristiana (San- to Tomás, Eiximenis, Aristóteles) y la propia praxis fundacional en América reelaborada y transferida a normativa 3 . Entre 1492 y 1573 Felipe II sancionó las ordenanzas de población, teniendo presentes las recomendaciones acerca de las calidades requeridas en los asentamientos en cuanto al emplazamiento de las ciudades, accesibilidad, defensa, abastecimiento y mano de obra. Aun así, los traslados de los primeros núcleos fueron inevitables tan pronto se descubría la carencia de ciertas condiciones básicas. Las determinaciones mayores, encomendadas en aquel periodo a descubridores y conquistadores, tuvieron como soporte, casi siempre, la idea de un tipo de ciudad más universal y teórica que formal, inspirada en principios aristotélicos y vitruvianos, sobre todo en territorios que no contaban con precedentes urbanos que pudieran servir de base a los nuevos trazados. Sin embargo, la experiencia acumulada resultó ser más determi- nante que la conciencia teórica a la hora de proceder a la conquista. Finalmente, el español consiguió proyectarse a América. Reconociendo la magnitud de la empresa, generó una respuesta en la que incorporó un modelo ordenador capaz de dar unidad formal y estructural a la ocupación del territorio. Algunos estudiosos afirman que el "nuevo orden urbano" impuesto en América se inspiró en el campamento de los Reyes Católicos, frente a Granada, estructurado en 1491 bajo el nombre de la Santa Fe. Un prolijo examen de sus antecedentes morfológi- cos permite concluir que "Santa Fe retoma el diseño de los 'castrum' romanos con sus ejes en cruz, las cuatro puertas de acceso y un trazado ordenado de amanzanamiento rectangular, es decir, elementos físicos que, genéricamente, habrán de estar presentes en el modelo indiano" 4 . Estructuralmente, la ciudad colonial se organizaba desde el núcleo hacia la perife- ria. El núcleo, en torno a la plaza mayor, concentraba los principales edificios públicos, conforme fuese la calidad y complejidad del centro urbano. La distribución de los so- lares, en relación con la proximidad a la plaza, señalaba el nivel jerárquico del propie- tario. En general, en estas áreas centrales se albergaban solamente españoles o criollos aventajados. Paradójicamente, los indígenas vivían en la plaza más tiempo que el propio español5. Después de Puebla de los Ángeles (México, 1533) y Lima (Perú, 1535), la fundación de Santiago del Nuevo Extremo, en 1541, reprodujo la misma voluntad ordenadora, con 3 s Ramón Gutiérrez, Arquitectura y Urbanismo en lberoamérica, Manuales Arte Cátedra, Madrid, 1983, p. 77. Ramón Gutiérrez, óp. cit., p. 78. Marina Waisman, El interior de la Historia. Historiografía arquitectónica para uso de latinoamericanos, Escala, Bogotá, 1993, p 44. 148

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