Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
CAPÍTULO V EL ORDEN ESPAÑOL EN EL TERRITORIO AMERICANO Entró en el llano y valle de Mapocho, buscando donde hacer asiento y poblar, para desde allí, descubrir y visitar la provincia, y siendo informado que en nin- guna otra parte hallaría tan buen sitio, como en donde ahora estaba, después de haber visto lo demás, pareciéndole ser lo mejor, hizo asiento y pobló donde ahora es Santiago. ALONSO DE GóNGORA Y MARMOLEJO El centro fundacional, del cual la Plaza de Armas es su inequívoco corazón, conforma un verdadero organismo que dispone, también, de otros centros menores que le insuflan vita- lidad permanente. Son los órganos -continuando con el símil biológico- que contribuyen a que no cese el sístole y diástole del núcleo primigenio. La concatenación y complemen- tariedad de funciones entre los demás órganos y el corazón es posible gracias a la elemen- talidad con que se ha resuelto el diseño de la ciudad. En efecto, una cuadrícula básica acepta, sin reparos, inflexiones de diversa especie sin renunciar a su naturaleza. En ella se decretan pausas o nodos de desaceleración y el sistema las acepta con naturalidad absoluta. Cuando los expedicionarios llegaron a suelo americano encontraron la geografía aún virgen, y en ellos recayó el peso de una trascendental decisión: cómo trazar las ciudades. Con seguridad que la ocupación del territorio de América, tan extenso y variado en geografías, climas y asentamientos humanos, constituyó para el visitante español uno de los acontecimientos creativos más notables de la cultura occidental. Sin proponérselo, el recién llegado sugería los primeros focos de valor urbano, valiéndose de los apoyos naturales. Las fundaciones españolas en América se esparcieron entre 1492 y las primera déca- das del siglo XIX. La gran mayoría se estableció en áreas previamente ocupadas por las civilizaciones indígenas ' . Hardoy afirma que en ese extenso arco de tiempo fueron fun- dados o surgieron espontáneamente en el territorio continental americano y en las islas caribeñas innumerables poblados de todo tipo 2 . Con la experiencia asimilada en la península ibérica, los españoles que arribaron has- ta el hemisferio sur trajeron consigo variadas formas de ocupación. Algunas homogéneas, Jorge E. Hardoy y Richard P. Morse, Nuevas perspectivas en los estudios sobre historia urbana latinoamericana, Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo, HED, América Latina Grupo Editor Latinoamericano, Colecc ión estudios Políticos y Sociales, Buenos Aires, 1989, p. 9. 2 Cuba fue la última de las antiguas colonias de España en América que consiguió independizarse. Durante el siglo XIX se fundaron en Cuba varios centros poblados, entre ellos la ciudad de Cienfuegos, establ ecida en 1819 por españoles refugiados de Santo Domingo. 147
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