Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

era un verdadero lujo 83 . El nuevo orden que propuso para Santiago -se considera el pri- mer plan intercomunal de carácter metropolitano- implicó su división en cuatro zonas: una correspondiente al barrio cívico; otra comercial y cultural; una tercera, netamente residencial (obrera y burguesa) y, por último, una zona preferentemente industrial. Este plan, que con el tiempo se transformó en una guía de los distintos planes re- guladores de otras comunas del país, hacía referencia, además, al desarrollo de centros secundarios y al parque industrial. Ya se visualizaba la necesidad de una descentraliza- ción no solo en materia de actividades, sino también de servicios. La gravitación que las decisiones adoptadas tuvieron en la Plaza de Armas fueron determinantes para su futuro desarrollo. La experiencia que Brunner tuvo previamente en Austria fue fundamental para des- plegar en Santiago sus talentos en el campo teórico y también en el práctico. No en vano había fundado, en 1919, una empresa de reciclaje de edificios de guerra (Kriegsbauten- Venveertungsgesel Ischaft) , la cual se ocupó de convertir en viviendas las instalaciones mi- litares de la Primera Guerra Mundial. Asimismo, entre 1919 y 1924 realizó una serie de proyectos en Viena yVieja Austria con el reciclaje de predios existentes y la reutilización de material constructivo 84 . Brunner trabajó, paralelamente, como arquitecto, técnico en construcción y, especialmente, como gerente que dominaba los aspectos legales y técni- cos derivados de las tareas edificatorias. El amplio conocimiento y la capacidad resolutiva de Brunner hicieron foco especial- mente en el centro cívico de Santiago. Sus poderosas irradiaciones, sin embargo, afecta- ban decididamente el núcleo fundacional. Pero el expansivo desarrollo de Santiago implicó el inevitable surgimiento de la peri- feria y, junto con ella, el fenómeno de la movilidad y la aparición de centros secundarios. Se hizo necesario, entonces, un nuevo ordenamiento de las actividades de la ciudad. A comienzos del siglo XX había asomos de arquitectura moderna, que se alternaba con la tendencia historicista del siglo anterior, cuando campeaba el "Art Nouveaux", la corriente morisca, la neogótica, el neobarroco o el neotudor. Desaparecía, paulatinamen- te, el esquema de la casa con uno o más patios interiores. Los espacios libres tendían a cubrirse con techos acristalados, en tanto los jardines merecían un especial cuidado. Algunas obras importantes en este periodo: el palacio de Bellas Artes, obra del fran- cés Emilio Jéquier, inaugurado en 1910; el Club de la Unión, de Alberto Cruz Montt, terminado en 1925; la actual Biblioteca Nacional, construida en el local de las Antiguas Monjas Claras, en 1924, obra de Gustavo García Postigo, exponente típico de la arqui- tectura de fines del siglo XIX; la fachada del Palacio de la Moneda, obra de Josué Smith Sola, ejecutada en 1927 85 . En una segunda etapa se fueron evidenciando los rasgos de la arquitectura contem- poránea, con una base claramente racionalista. Predominaba la funcionalidad por encima 83 Andreas Hofer, El origen de /,a Metrópolis. Las propuestas de Karl Brunner, en "Santiago Centro un siglo de transforma- ciones", Ilustre Municipalidad de Santi ago, Dirección de Obras Muni cipales, Santi ago, 2006, p. 28. 84 Se trata de las urbanizaciones Baumgarten 1919, Tulln 19 19, Mühling 1920, Schauboden 1924. ss Roberto Montandón y Silvia Pirotte, Monumentos Nacionales de Chile-225 fichas, Dirección de Arquitectura Minis terio de Obras Públi cas, Consejo de Monumentos Nacionales, Ministerio de Educación, Santi ago, 1998. 141

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=