Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
La población crecía sostenidamente: en 1875 había, en Santiago, 150.767 habitantes; diez años después, 189.000. Las autoridades municipales, mientras tanto, propusieron algunas medidas tendientes a inducir el diseño urbano y arquitectónico futuro: • Dar un ancho de 20 metros a todas las calles centrales y 15 metros a las secundarias, lo que significó desplazar la línea de edificación. • Ochavar todas las esquinas de la ciudad. • Trazar algunas avenidas en los principales puntos de acceso a la ciudad. LOS INICIOS DEL SIGLO XX La ciudad hispanoamericana procuraba algún grado de modernización en las primeras décadas del siglo XX, una vez que el modelo de la ciudad europea decimonónica no trajo consigo los éxitos esperados. Santiago, con algo más de 600.000 habitantes, se expandía vigorosamente. Las urgentes necesidades funcionales de la ciudad, influenciadas por la estética monumental, coincidían con los ideales de la planeación de las décadas anterio- res. Solo después de los catastróficos terremotos de La Serena y Coquimbo, en 1922, así como los de Talca y Constitución, en 1928, se impulsó la inmediata elaboración de nor- mas legales para el desarrollo urbano, materializadas poco antes de la llegada de Brunner, en 1929 77 . Santiago experimentó sus principales mutaciones entre la primera década del siglo XX y el estall ido de la primera Guerra Mundial. Aunque las calles mantenían las precarias condiciones anteriores -rústicos pavimentos de adoquines, asfalto o piedras de río- se advertía algún progreso en la calidad de las edificaciones: convivían las antiguas viviendas coloniales populares con algunas que aspiraban a una imagen más culta; el Art Nouveau se entronizó durante un breve periodo. Mientras tanto, la Alameda se convirtió en un paseo tan concurrido como el Parque Cousiño, la Plaza de Armas, la Quinta Normal o el cerro Santa Lucía. Los álamos fueron reemplazados por encinas, olmos y robles. Existían bancos para los paseantes y las vías estaban adoquinadas para el tráfico de coches 78 • En época de festividades, la Alameda (antigua La Cañada) se cubría de puestos de ventas, ramadas o tenderetes que se extendían desde la calle San Martín hasta la Estación Central. Allí se instalaban, también, numerosos puestos de expendio de alimentos. 77 78 La Ley 4563 O rdenanza General de Construcciones y Urbanización contenía, junto con prescripciones para zonificación, utilización de áreas y expropiación de zonas verdes para el interés público, además la obligación para ciudades y comunidades con más de 20.000 habitantes la elaboración de un así llamado plan regulador que debía ser autorizado por el Ministerio. Vea también: La Venida de Karl Brunner en Gloria y Majestad, en: Revista de Arquitectura, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile, Nr. B, Especial Karl H. Brunner, 1996 (Compil adora: Maria Isabel Pavez R.), pp. 8-13. Carlos Peña Otaegui, Santiago de siglo en siglo: comentario histórico e iconográfico de su fonnación y evolución en ws cuatro siglos de su existencia, Editoria l Zig-Zag, Santiago, 1944, p. 318. 138
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