Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

Cañadilla, del camino del Salto -luego Calle de la Recoleta- y de una serie de callejones de forma irregular exist entes entre las propiedades agrícolas, evidencian la importancia que alcanzó esta zona como foco de expansión urbana, sobre todo a lo largo de las dos primeras vías mencionadas. Cabe destacar, dentro de los callejones existentes, uno que, desprendiéndose al norte de La Cañadilla, se dirigía hacia el poniente y que, en el plano levantado por Gay, aparece denominado como "Callejón de Carríones" (actual calle Ca- rrión), en el cual se localizaba un interesante conjunto de viviendas 69 • Por otra parte, los tajamares que solucionaban los desbordes de las aguas del río Mapocho hacia la ciudad permitían que La Cañada perdiese su carácter de borde sur, convirtiéndose paulatinamente en el espacio urbano más importante y posibilitando un crecimiento definitivo hacia el sur. Las pocas penetraciones con orientación sur que se señalan en el plano de Frézier, a principios del siglo XVIII, han dado origen, después de transcurrido casi un siglo, a vías importantes que se dirigen hacia el Llano del Maipo, así como a una trama irregular de calles, herencia palmaria del destino agrícola original del área. Dentro de estas vías desta- can las calles Carmen, San Isidro, Santa Rosa, San Francisco y Gálvez 70 • El crecimiento en extensión de la ciudad, tanto hacia el lado norte del río como hacia el sur de La Cañada, desbordando su perímetro primitivo, puede explicarse por el hecho siguiente: la traza original de la ciudad fue por completo ocupada durante el siglo XVIII, alcanzando, finalmente, el límite que impone la extensa propiedad de la ex chacra del capitán Diego García de Cáceres. Este límite solo fue superado alrededor de 1840. En síntesis, la ciudad de Santiago tuvo, durante los casi dos primeros siglos de domi- nio hispano, un crecimiento lento. En ese lapso, sin embargo, logró consolidar la traza germinal, dentro de un proceso de densificación y expansión en sentido oriente-poniente. A contar del siglo XVIII, cuando mejoraron las condiciones globales de la Capitanía General, se produjo un desarrollo tal que desbordó los límites tradicionales de la ciudad, incorporando, de modo permanente e integral, nuevas áreas hacia el norte, hacia el sur y a lo largo de La Cañada que comenzaba a constituirse en el principal eje urbano de la ciudad. Surgieron, entonces, nuevos barrios: Chuchunco, San Diego, San Francisco, Santa Rosa, San Isidro, la Cañadilla y Recoleta, casi siempre asociados a la preexistencia de al- guna fundación religiosa. Y otros barrios esencialmente residenciales, como aquellos que se localizaban en el sur de La Cañada. Todos coincidían en una característica común: la disposición de los volúmenes y su expresión formal, que terminó por sentar las bases de la arquitectura tradicional chilena del valle central. PROYECTOS DE VICUÑA MACKENNA La monumental teatralidad que los burgueses de América descubrieron en París les en- cendió la imaginación y los sentidos. Haussmann había vestido al viejo arte del urbanismo m Sady Zañartu, Santiago calles viejas, Editorial Nacional Gabriela Mistral, Santiago, 1975, p. 49. 70 René Martínez L., Santiago, hacia una redefinición de su estnictura incema, en Revista AUCA Nº 42 (Arquitectura/ Urbanismo/ Construcción/ Arte), Santiago, 1979, p. 22. 135

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