Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
entre sí por arcos y pilastras labradas. Los cimientos, muy profundos, se unen subte- rráneamente con los pilares de la nave central 50 . Fue una de las primeras tareas de Joaquín Toesca en Chile. Para la nueva fachada optó por una composición en clave neoclásica, próxima al patrón toscano, con alardes de grandiosidad acordes con la jerarquía del edificio. En ese momento consolidó el acceso norte, eliminando las entradas laterales por la calle Catedral. Cuando murió Toesca, en 1799, la responsabilidad de la obra recayó en Juan José Goycolea, que no hizo más que ceñirse a los planos diseñados por su maestro. En 1830 la Catedral ya estaba terminada. La tarea que debió emprender Toesca no era simple: tuvo que proyectar el tramo final que involucraba el frontispicio, respetando una planta definida anticipadamente por las fundaciones ya hechas. Diseñó una fachada de geometría neoclásica, próxima al toscano. En aras de la unidad arquitectónica y consciente de la importancia del contexto, el arquitecto italiano incluyó en su proyecto la Plaza de Armas. Los muros exteriores laterales disponían de sólidos contrafuertes. Al costado sur del templo, donde hoy día se encuentra el coro de la Capilla del Sagrario, se levantaba una torre-campanario. Toesca no hace otra cosa que concluir la fábrica existente, ciñéndose a lo proyecta- do por los hermanos jesuitas y adaptando el proyecto original -particularment e la fa- chada hacia la Plaza de Armas- al lenguaj e clásico indicado por los tratadistas, la que fue ejecutada en el orden toscano (llamado dórico por el clasicismo de fines de siglo XVIII). Sin embargo, una indicación dejada por los proyectistas que le antecedieron no fue ejecutada por Toesca: las torres, unidas por un frontón triangular y localizadas en los extremos de la fachada oriente del edificio. Realizó, sin embargo, las escaleras de caracol que darían luego acceso a las torres. Corresponde también a Toesca el proyecto y ejecución de la Capilla del Sagrario, obra que ya se había iniciado en 1785, así como el Palacio Arzobispal, con el que se remata, por el costado sur, la monumental fachada poniente de la Plaza de Armas 51 . En su interior el templo era más bien austero, iluminado a través de pequeñas venta- nas, casi cuadradas, con marcos de cedro y cristales de color azul, rojo, verde y amarillo. La techumbre de la nave central consistía en un entramado de vigas cedro, con elaborados dibujos y tallas doradas. Dos grandes púlpitos -aún subsisten-, también de cedro y doradas tallas, se hermanaban con el artesonado del t echo. En 1846 se dio comienzo a la construcción de la Capilla del Sagrario, según planos elaborados por el propio Toesca, obra que se llevó a cabo bajo la dirección del arqui- tecto José Vicente Larraín. En la misma época se inició la construcción de las depen- dencias de la parroquia, que cierran por el sur el patio paralelo al edificio de la Capilla. • En 1863 se concluyó la fachada de la Capilla del Sagrario, según un nuevo proyec- to de Eusebio Chelli, que se había hecho cargo de las obras en 1854. A él se debe so Jaime Migone y Antonino Pirozzi, Catedral de Santiago. Monumento Nacional en riesgo, Ediciones de la Universidad Centra l de Chile, Santiago, 2001, p. 77. 51 Carlos Yalenzuela Solís de Ovando, óp. cit., p. 96. 124
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