Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico

a una catedral de mayor capacidad y jerarquía, variando incluso su ubicación en el solar, de manera que su alzado principal se abriera a la Plaza Mayor de Santiago 47 . • Los registros señalan que el Obispo González Melgarejo ordenó edificar, en 1745, una nueva iglesia -de mayor capacidad y, al mismo tiempo, resistente a los sismos-, para la cual sacrificó todo su patrimonio personal. Aspiraba a una construcción de poderosa presencia en la ciudad. La Iglesia Catedral de Santiago, en razón de la traza de la manzana poniente de la Plaza de Armas, originalmente ocupaba el espacio hacia lo que es ahora la calle Cate- dral, justo hasta donde llegaba el hastial de la construcción. Desde la plaza se ingre- saba, por lo tanto, a través de su fachada lateral, lo que es una rareza en las ciudades iberoamericanas (otro caso que presenta esa característica es la catedral de Arequipa, en Perú). Se decidió, entonces, el cambio de orientación, permitiendo que el acceso principal enfrentara a la Plaza de Armas. El emplazamiento fue modificado en el momento en que los hermanos coadjutores jesuitas Vogl y Hagen -arquitectos báva- ros- estimaron oportuno y necesario cambiar la orientación. A fines del siglo XVIII el arquitecto Joaquín Toesca, por iniciativa del obispo de la época, González Melgarejo, confirmó el emplazamiento de poniente a oriente en la esquina norte de la Plaza de Armas, por considerarlo más digno y destacado. No sería extraño que en esta decisión hayan influido, también, los requerimientos sugeridos por las masivas celebraciones que, de cuando en cuando, colmaban la Plaza de Armas y la Catedral misma. Así, en 1748, antes de edificar, se adquirieron los terrenos de la esquina formada por las actuales calles Catedral y Bandera. Para poder utilizar el antiguo templo mien- tras se t erminaba la obra, los trabajos se iniciaron por la parte posterior, correspon- diente a los terrenos recién comprados. • El sismo de mayo de 1751 sepultó la primera piedra colocada en julio de 1748; veinte años más tarde, un incendio consumió por completo sus paredes a medio levantar y la mayor parte de las obras de arte que se conservaban desde el siglo XVII. Tuvo que llegar el año 1775 para contar con dos tercios del templo techado. Asesoraron los trabajos Pedro Vogl y Juan Hagen 48 . En un principio, buena parte de la manzana en que se emplaza la catedral estaba ocupada por el cementerio. Cuando el cementerio fue trasladado a otro sector de la ciudad, se alojaron alJí algunas construcciones al servicio de la iglesia. Progresivamen- te, sin embargo, el comercio y una posada terminaron por copar esos solares 49 . La versión más reciente de la iglesia -base de la actual- se inició en 1780, con el apoyo del Obispo don Manuel de Alday y Aspée y la dirección del arquitecto italia- no Joaquín Toesca. El templo, construido con sillares de piedra, tiene 98 metros de longitud y 30 metros de ancho y se distribuye interiormente en tres naves, separadas • 7 Myriam Waisberg l. , Joaquín Toesca, Arquitecto y Maestro, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile, Impreso en Talleres F'.A. U., Santiago, 1975, p. 4 7. •R Luis Roa Urzúa, óp. cit., p. 19. •• Roberto Montandón y Silvia Pirotte, Monumentos Nacionales de Chile, Dirección de Arquitectura, Ministerio de Obras Públicas, Ficha Nº 16, Santiago, 1998, p. 32. 123

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