Mutaciones del patrimonio arquitectónico de Santiago de Chile. Una revisión del centro histórico
Una diferencia respecto de la época anterior estriba en el cambio de denominación que adoptaron las propiedades rurales. En la época colonial la propiedad rural se com- ponía de un círculo de propiedades conocido como "chacras" (pequeñas fincas -o "quin- tas"- ligadas a la ciudad); y, más allá, rodeando este núcleo, una extensión rural mayor: las "estancias", conocidas también como "haciendas". Los acontecimientos políticos y sociales de la época solo permitieron que los ade- lantos locales durante la Patria Vieja se redujeran a arreglos de calles, acequias, manteni- miento de puentes, alumbrado público, y otras reparaciones de índole similar. Merece la pena señalar, sin embargo, algunos acontecimientos positivos al comenzar el siglo XIX: en 1813, por iniciativa de la Junta Gubernativa -Francisco Antonio Pérez, Antonio Eyzaguirre y Juan Egaña- se instaló la primera Biblioteca Nacional en el ex Palacio Real de Aduana. Reabierta cuatro años después, tras la Reconquista, se mantuvo allí hasta 1843, cuando por razones de espacio debió trasladarse a lo que actualmente es la Biblioteca del Congreso. Entre 1844 y 1850 se construyó el Instituto Nacional. En el mismo periodo se plani- ficó el Cementerio General. El deplorable aspecto de campamento que hasta entonces ofrecía Santiago fue desapareciendo lentamente. Entre los años 1849 y 1852, desde la cumbre del cerro Santa Lucía, James T. Gilliss describía la ciudad desde las alturas: con sus calles rectas, sus casas bajas y tejas de estilo rústico, aunque no del todo desprovistas de pretensiones arquitectónicas 27 . Y agrega: Cuartel 1: desde la esquina de los portales, llamada del Conde, seguía por Ahumada y Nueva San Diego Hasta el Conventillo. Desde allí seguía al oriente hasta la Quinta Alegre; y de este punto, por la calle Merced hasta su inicio. Cuartel 2: Partía en el Palacio del Presidente y seguía al norte hasta el Carmen Bajo. Luego por las Faldas del San Cristóbal; de ahí hasta las Cajitas de Agua; y finalmente entraba por Merced Hasta la Plaza de Armas. Cuartel 3: Empezaba en la Esquina del Palacio Episcopal; seguía al poniente por Com- pañía hasta los últimos arrabales de la ciudad; luego doblaba al norte paralelo con la Quinta del 'finado' Corregidor Zañartu. Desde allí al sur pasaba por el puente Cal y Canto hasta el punto de partida. Cuartel 4: Empezaba en la Calle Ahumada; y seguía al sur por la acera derecha de dicha calle y de la calle Nueva de San Diego hasta el Conventillo. Desde allí doblaba al poniente y seguía por Compañía hasta el lugar donde salió 28 . Y todavía añade, lapidariamente: 27 El 17 de agoSto de 1852 y siendo presidente don Manuel Montt, el Gobierno de Chile compró a la Expedición Científica Norteamericana, dirigida por James T. Gilliss, de la Marina de Estados Unidos, los instrumentos, edificios y documentos del observatorio astronómico que dicha expedición había establecido en el Cerro Santa Lucia en 1849. En la gestión de dicha compra tuvo una participación muy activa el delegado de la Universidad de Ch il e don Ignacio Domeyko. El observatorio del Cerro Santa Lucia se convirtió así en el Observatorio Astronómico Nacional y pasó a depender del Ministerio de Instrucciones Públicas (http://www.das.uchile.cl/Pagelnformacion.htm) . 28 Carlos Peña Otaegui, óp. cír., p. 277. 115
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